sábado, 23 de febrero de 2008

El Final de la Lista

Sale el Sol por el horizonte. Detrás de mi, el mundo entero.

Un mundo lleno de guerras, de muerte, de incertidumbre ante todos y ante nadie. Los ricos, se hacen mas ricos junto con los pobres, que se hacen más pobre. Putas paradojas del mundo... siempre tan crueles como reales. ¿Para qué luche tanto por un mundo libre? Lo único para lo que sirvió dar libertad fue para que la tomaran unos pocos y la violaran por turnos y en grupo.

Ahora, por camino de cabras y bandidos, abandono ese mundo por el que tanto luché, con una lista en mano. La lista de todos aquellos que murieron por ese ideal. Mis amigos, mis compañeros, o al menos, gente que luchaba contra la corriente insaciable del todo o nada. ¿De que sirvió?

No lo sé, pero repetir una y otra vez las mismas palabras sí que no me servirá. Están muertos, simplemente. Su "larga vida" duró menos de lo que hubieran querido y más de lo que hubieran pedido. No pidieron nada. Inquebrantables, imbatibles y simplemente, únicos. Todas sus penas ya pasaron... ahora donde estén vivirán felices, o quizás sólo es que no viven y por eso son felices.

Caminando, despacio y deprisa. Soñando con qué mas hallá del horizonte, me espera algo mejor. Guiado por la Luna, cegado por el Sol. Siempre el mismo camino, camino de bandidos, camino sin conocer. Hasta poder estar al final de la lista, junto con todos mis compañeros...

Caminé hasta llegar a dónde nunca pude. La Ruta de las Lágrimas se abría ante mí, ante mis ojos, ante mi mente, ante mi corazón marchito. Llegué hasta el borde, donde se habría el Nuevo Mundo que tanto buscaba.

Y después de tantas puestas de soles, de tantos bandidos tendidos en el suelo sangrantes de odio, de soportar el peso de la soledad en mis espaldas, salté y por un momento, el último momento de mi vida, volé, soñé y realmente, pude ver el Nuevo Mundo que tanto buscaba, para acabar ahogando las penas con sudor, lágrimas y conmigo mismo.

Ignorante ignorancia

La enfermedad del ignorante es ignorar su propia ignorancia

Paul Broca

miércoles, 20 de febrero de 2008

Polvo en la Nada

Nací. El mundo no se percató de mi llegada, ni yo de su existencia. Mi mundo en aquel instante era la fuente de la que me alimentaba, el calor que esta misma me ofrecia y un amor simplemente único.

Crecí. Mi mundo era como una sonrisa. Única y llena de vida. Una vida en la que esa sonrisa se tornaría a otros muchos gestos, pero daba igual, en aquel momento tenía la suerte de siempre poder sonreir.

Y ahora vivo, y soy capaz de ver. Y ahora que veo, he descubierto que no quiero hacerlo.Cada vez que veo mi mundo, sólo noto el tic tac de un reloj que me indican que mi tiempo en él se acaba. También noto como él siente ese mismo tic tac, indicando que su tiempo con la raza humana se acaba.

Se consume, espotáneamente rápido como el final de una novela que narra un escritor dependiente de hojas de las que alimentarse. Se consume como esas mismas hojas en la mayor de las hogueras. Una hoguera en la que se hechó demasiada leña, olvidandose de las cenizas. Las cenizas ya no eran nada.

Asi surgímos. De cenizas, de nada. Pero nosotros estabamos ardientes, guardando el poquito calor que poseímos antaño. Y queriamos recuperarlo, estabamos ardientes de consumir. Daba igual que fuera, tierra, agua, luz... hasta consumir la mismísima sabiduría de la que carece Dios.

Y ahora, somos una gran hoguera. Arde vigorosa, por que aún tiene el qué quemar. Pero queramos o no, todas las luces se apagan, y la Humanidad no será una excepción. Cuando no podamos arder más, simplemente, volveremos a ser lo que fuimos...

Un polvo en la nada, que ya no es nada.

domingo, 17 de febrero de 2008

Voluntad de Cristal

Llovía.

Sólo recuerdo que llovía.

Los grandes heroes se apostaban en sus posiciones, dando moral a los nuestros, colocando al resto en cada rincón de la inmensa e inexpugnable fortaleza, construida por los ancestros hará ya un millar de millares.

Pero incluso hace un millar de millares, las rocas siguen siendo rocas y nada más. Si colocas una piedra sobre otra, son dos piedras. Si colocas cien mil, una fortaleza. Y si tienes alguien que sepa dónde colocarlas, un reino.

No soy nada más que eso. Otro bloque de piedra más que colocar para formar una fortaleza de espadas, cotas de malla y escudos. Ahora mismo, no soy nada más.

Pues son los grandes heroes los que ganan las batallas. Las que sus nombres son recordados en esos pergaminos que tarde o temprano serán quemados, roídos o simplemente olvidados. Un heroe sabe donde colocar a sus tropas, como hacer que se mantengan firmes y saber dónde tiene que estar. No importa que sea tierra de nadie. Si un heroe debe estar allí, estará.

Eso son los heroes, heroes y nada más.

La batalla comenzó y todos nos mantuvimos fuertes. El primer impacto fue brutal, su carga desmesuradamente potente. Pero nosotros no cedimos ni un paso, los heroes no dudaron ni un instante. Las rocas, seguían siendo rocas.

Y crash, la puerta se rompe y empieza el combate. La madera, se vuelve astilla y se clava en aquellos que mueren o se arrodillan. Se abalanzan sobre nosotros e incansables y moribundos, incluso en el suelo dan centelladas. Valientes hijos de puta... ni con mil hombres podríamos haber hecho callar sus gritos de venganza.

Y poco a poco, nuestra ferrea disciplina se va mermando. Y su ira se va acumulando cada vez más. El primer de los heroes ya yace muerto y astillado y lentamente como el mejor de los venenos, se van extendiendo planta por planta, matando a todos nuestros compañeros.

Susurros que cobijan el miedo entre las filas de las murallas empiezan a surgir. Susurros que ven como a quedado la primera guarnición. La roca, sigue siendo roca, pero tiembla ante el inminente terremoto.

Y por fin se muestra el primero de los heroes enemigos. El sólo, sin nadie, con el pecho descubierto y tan sólo un hacha, avanza hasta la segunda de nuestras puertas. El capitán de la guarnición, un joven heroe que ganó todo su rango en un golpe de suerte, pareció haber olvidado que los milagros solo ocurren una vez.

Y se oye el crujir del hacha contra el metal y el hueso. Vemos como nuestro capitán yace muerto en el suelo, con un bulto sangrante donde antes tenía el bonito yelmo dorado. Ya le dije que no importaba que fuera de plata oro o hierro, que si le golpeaban, le matarían igual. Y el heroe enemigo le zarandea para comprobar si sigue vivo. Acto después, simplemente lo agarra y lo lanza ante las nuestras puertas. La roca, sigue siendo roca y está manchada de sangre amiga.

Y mientras iracundos, los hombres disparan sus flechas al minúsculo heroe enemigo, el resto del ejercito avanza en dirección contraria a este. A por la puerta, a por nosotros, a por mi. Los crujidos de la puerta, asustan a los hombres, los gritos del enemigo, el viento frío, la lluvia y el cielo oscuro. La roca, dejó de ser roca, ahora son hombres.

Y la moral de los hombres es tan quebradiza como el cristal. Un golpe duro y se hace trizas. Basta con uno heche a correr para que hechen a correr todos los demás. Y así perecierón aquellos que protegian la Segunda Puerta, pisandose los unos por los otros, en pos de correr más que nadie para poderse salvar.

Y ya todo, está perdido. Se puede reflejar en los ojos del Tercer Héroe. Ya no tenemos nada que perder, los hombres no seguirán a nadie. Ya no son más que ganado indefenso al que poder devorar con ansia. Y ahora, es cuando, la roca, deja de ser roca para poder ser quién es de verdad. Nada que ganar sin mucho que apostar.

Y la Tercera Puerta se abre ante los ojos de ambos bandos. Salió un simple guerrero, con la misma arma y armadura que todos. Nadie sabia quien era, ni lo sabría nunca. Simplemente, salió, miró hacia atrás un momento y echó a correr ante el enemigo.

Y llovía...

Sólo recuerdo que llovía.

sábado, 16 de febrero de 2008

Sendero de Locos

Escribo, escribo y escribo.

La verdad, ya no sé ni porqué. Verdades, mentiras o sueños que no me sirven para nada. Eso es lo que escribo, simples palabras que se enlazan formando ideas en mi cabeza.

¿En qué estoy pensando? Cada mañana, después de dormir, con el cuerpo aún entumencido, me planteo la misma pregunta: ¿En qué estoy pensando?

Pero pronto llega el Sol a socorrerme y a aullentar esa idea de mi cabeza. El día a día no deja recapacitar a la mente. Sólo la deja trabajar, trabajar y trabajar. De nada me sirve seguir pensando que las cosas podrán cambiar, que lo sueños algún dia se cumpliran.

Ya no... desde hace mucho, he dejado de pensar. Mi mente sólo está centrada en caminar y caminar en un camino de cara al Sol de la mañana. Da igual que sus rayos me cieguen, o que esté aun cansado y medio despierto. Pa'lante con todo. Con mis sueños, mi voluntad y conmigo mismo.

Empiezo siempre ese camino cada mañana, pero la verdad es que no lo llego a acabar. Acabo de rodillas todas las noches, ahogado en sudor ante una Luna que enigmática, me hace caminar hacia atrás. Y entonces, me vuelvo ha hacer la misma pregunta que me hago momentos antes del alba...

¿En qué estoy pensando?


miércoles, 13 de febrero de 2008

Realidad

Ahora quizás, debiera estar estudiando unos garabatos que no me servirán, de gente que vivió y murió hace décadas. Debo estudiar su legado, su vida. La vida de grandes hombres dedicados a la humanidad, y que su gran vida se resume en un folio de números y letras.

Números y letras, que no tienen que ver nada con la realidad.

Sentir que tiene frío y abrazarla. Eso es realidad. Que la noche oscura nos muestre los garabatos que nunca quisimos estudiar, para que los contemplemos pacientes, disfrutando de cada destello de luz mientras nos roba el calor por admirar las maravillas que nos ofrece.

Ver sus ojos y no parpadear. Eso es realidad. Que la misma noche que nos roba el calor, acabe desvaneciendose ante el brillo de quien más que ella a podido brillar. Brillar con ojos tiernos, que miran sin necesidad de juzgar, transparentes ante un agua turvia, que nunca se debió enturbiar.

Y después de abrazarla y mirarla sin parpadear, querer poder parar el tiempo, y saber, que no podrás. Que tarde o temprano, esos ojos se apagarán, caerán en el vacio y ya nadie los volverá a recordar, en los grandes libros de historia por labores ofrecidos a la humanidad.

Los recuerdos de todos ellos, no son realidad. Vivir eternamente en garabatos, no por siempre servirá, pues de nada sirve perdernos en montones de hojas sin usar.

Si no olvidas su sonrisa, sus ojos y lágrimas al despertar, nunca podras olvidarla, pues eso, es realidad.

lunes, 11 de febrero de 2008

Despojos de un Poeta


En el margen de mi vida

sólo quedan los despojos,
lagrimas de color negro
que me oscurecen los ojos

Que mas dá si caigo al suelo
que mas dá si me levanto
buscando un rincón oscuro
para no escuchar mi llanto

Donde sé quedo el poeta
que buscaba su anarquía
que tenía tanta jeta
que siempre sonreía

Sólo me queda un cigarro
una voz medio rajada
una guitarra que suena
que poco a poco se apaga

Sólo me queda esperanza
de seguir gritando libre
mientras mi alma hecha jirones
sigue estando condenada

Que mas da si caigo al suelo
y no me sigo levantando
si tirado boquearriba
prefiero seguir llorando

Camina en noches sin Luna
en las que sólo bebo vino
y qué mas da el color del fango
negro como mi destino...

Gritando en Silencio

domingo, 10 de febrero de 2008

Dos Mundos

Llegaste. Una chica más. Bonita... simpática... pero nada más. No te conocía y no tenía interés en hacerlo. Simplemente, viviamos en dos mundos diferentes.

Hasta que, por azares del destino, nuestros dos mundos se acercaron y empezamos a conocernos, a salir y a vivir. Muchos de los mejores momentos de mi vida los pasé contigo y con los demás. Con todos nuestros amigos.

Hasta que un día, embriagados de alcohol y gloria, nuestros mundos se juntaron durante un instante, en uno sólo. Durante un momento, fui feliz...

Y la felicidad se me subió a la cabeza, Me creí el rey del mundo, capaz de todo sobre todos. Capaz de todo sobre ti... y entonces nuestros mundos se separaron otra vez.

La verdad, no se si todo esto que te quiero decir es sólo un ataque de conciencia por que me porté mal contigo. No lo sé, yo solo quiero decirte lo que siento.

Sé que es lo que me dijiste la última vez que hablamos de esto. Entiendo tus razones, y las acepto.

Sólo quería decirte, que te sigo queriendo...

Sólo un Momento

Un momento.

Es lo único que he tenido para admirar la belleza de mi mundo, sentir el aire fresco en mi cara y el miedo a que me descubran.

Las luces de las farolas alumbraban tenuemente a la ciudad con un tono amarillento. Las calles están vacías. Tan sólo las hojas de los árboles conversan entre susurros con las estrellas, casi imperceptibles en el cielo.

Reina la tranquilidad... sólo un momento.

Sólo durante un instante antes antes de ser quebrada por el ruido del acero prensado, moldeado y adaptado para consumir la tierra que pisa, y que pisamos todos. Las aceras gimotean en silencio y crujen, pero se mantienen unidas soportando que les pisen una y otra y otra vez.

La Luna desapareció, las luces se apagaron, los arboles se quemaron y el asfalto se quebró.

Pero ya no me importa. Ahora sólo quedamos tú, yo y nada más...

Sueños de Fe

Incredulo, ateo o simplemente gilipollas. Así es cómo me llaman algunos.

¿Que importa lo que crea o no crea? Lo que es verdad y lo que no...

¿Que importa cuanta gente murió por la verdad? Y cuanta gente muere por verdades...

¿Que importa que sueñe, que luche, que dude? Dime... ¿Que importa?

Tú luchas por lo que crees, por lo que te enseñaron, por defender aquello que te otorgaron... A ti te otorgaron fe y a mi me otorgaron sueños.

¿Que importa?

Que importancia tiene que carezca de la fe necesaria para creer que este mundo no se irá la mierda, que después de esta vida habrá otra mucho mejor, un mundo done las palabras libertad, justicia o bondad no sean sólo eso, palabras.

Llevas razón, carezco de todo ello.

Pero no carezco de sueños. Ni de sueños ni de voluntad para cumplirlos en este mundo. Todos esos sueños que nadie soñó, por que tenía miedo a soñar. Todos esos sueños que con el paso del tiempo, se dejaron de soñar.

Yo no tengo fe, pero estoy lo suficientemente loco para soñar. Vosotros teneis vuestra fe, y yo, un mundo por cambiar...

viernes, 8 de febrero de 2008

Miedo a brillar

Las estrellas se esconden de la luz de las ciudades y la Luna llora en el cielo, por que está sóla. Tremendamente sóla...

Hermano de Sangre

martes, 5 de febrero de 2008

Conversaciones con el Diablo

-¿Ves? Las cosas son más faciles así.

-Lucho por lo que creo.

-¿Y eso me lo dice un ateo?

-Te lo dice alguien que sueña con algo mejor.

-Soñar es facil.

-No más que arrodillarse.

-Arrodillate pues.

-¿Ante quien?

-Ante mi.

-¿Ante alguien que me ofrece un mundo irreal?

-Ante alguien... que te proteje de la verdad.

El Escritor

Seguramente verás este fino montón de hojas y simplemente lo ignorarás...

Verás mi nombre en él y no significará nada para ti.

Pero para mí, ese montón de hojas son el recuerdo de una vida que se me escapó de las manos, siempre resbaladiza. Si la cojía con fuerza se me escapaba sin más.

Y aunque ya no pueda cojerla, he aprendido que la vida has de sujetarla como sujetas a una mujer. Con frases susurradas, besos y promesas. Sueños y esperanzas que sabes que no se cumplirán.

Lo admito, soy escritor. Para los que no lo sepan, es una forma más de decir que me alimento sueños e ilusiones. Que la pluma gastada que sostengo diariamente es mi mejor amiga, y los incontables folios que he usado con ella son la tierra que cultivo para poder vivir.

Vivir, y seguir escribiendo. Siempre las mismas historias, los mismos sueños para que los mismos golpes vengan y lo quiebren todo. Muchos me censuran, me aplauden o simplemente se ríen de mi.

Debo escribir a una sociedad inculta, centrada en sí misma y basada en un sistema en el que uno es más feliz cuanto más pisotee al otro. Despúes de tantos años, he asumido que no voy a cambiarla, que no puedo, que soy incapaz. Que ya sólo puedo seguir lamentandome como un viejo más, mientras intento hacerme el hueco que no quiero en este mundo, para seguir consumiendome como la tinta de mi pluma y continuar con mi vida. Esa vida que se me escapó de las manos...

Pero recordad que hasta que mi pluma se seque, seguiré narrando historias de grandes sueños que nunca se cumpliran, de falsas verdades que nunca se contarán, de ideas que nunca se debieron pensar.

Mientras siga vivo, nadie me podrá silenciar.

sábado, 2 de febrero de 2008

Fuego, lágrimas y una despedida

Y con los últimos rayos del atardecer, he de ponerme en marcha.

Mis queridos sacerdotes, viejos y arrugados, creyentes de un Dios que no les otorga nada. Os doy las gracias por todos estos años de resguardo. Os he ayudado en lo que he podido, al margen de mis creencias. Pero ya, me voy. Me voy ha hacer todo lo que me enseñasteis, en nombre de quien no creo. Me voy a mirar mi mundo para observar como se pudre, igual que las manzanas con las que antaño me alimenté. Pero no son mis palabras las que os dejaré como agradecimiento. Y ahora que nuestra última noche en la ciudad a caído, sólo espero que lo que voy ha hacer ilumine suficientemente ha esta ciudad rota, corrupta y excenta de escrúpulos. Espero, que mis huellas dejen algo más que un simple recuerdo de que hace algun tiempo, estuve allí. Espero que vuestro camino, sea mas fácil que el mío.

Ansa


Leí por última vez la carta, mientras mi corazón latía con fuerza, y unas lágrimas mojaban la carta. La cerré con mi misma sangre y la deposité sobre el altar mayor.

Lo que voy ha hacer, nadie lo entenderá. La ciudad de Areth ha perdido la falsa fe que tuvieron hará decadas. No les reprocho nada, yo tampoco entiendo la fe que tienen mis queridos ancianos. Sólo quiero acabar con el ultimo vestigio de esa falsa fe que queda, para que la ciudad de Areth pueda vivir tranquila. Y yo también.

Atravesé los gruesos muros de la ciudad mientras la gente corría ha ver que había sucedido. Una vez fuera, miré hacia atrás y pude ver la ciudad iluminada por el templo en llamas, situado en el centro de la misma.

Fue la primera vez que el templo iluminaba la ciudad. Y también
seria la última.

jueves, 31 de enero de 2008

Reflejos en una Botella

Siempre allí, inalcanzable, invisible ante ojos novatos, inocentes, pero no excentos de curiosidad. Ojos que no entienden, pero que no son ciegos.

Sólo son ojos que ignoran las verdades que les rodean. Ojos que ignoran, el mundo simple.

Pero algún día esos ojos brillaran, y podrán palpar las injustas verdades que les rodean. Entonces, y durante sólo un momento, desearán volver a poder ignorarlas. Pero ya será demasiado tarde. El mundo los deslumbró y sus pupilas se empequeñecieron tanto como su voluntad.

Y ahora, esos ojos se reflejan en una vieja botella de ron, donde ciegos, intentan olvidar lo que nunca debieron haber visto.

miércoles, 30 de enero de 2008

Conversaciones con el Diablo

-¿Temes a la muerte?

-No

-Entonces, ¿temes a la vida?

-No temo a la vida

-Temes a tu futuro.

-¿Futuro? En eso pensaban los muertos, mientras que los vivos aun viven.

-Nadie vive eternamente.

-Ni muere durante toda la eternidad. Morimos, para poder vivir. Nadie dijo que vivir no tuviera consecuencias.

viernes, 25 de enero de 2008

La Flor de la Cascada

Me pediste que escribiera. Y aqui estoy, escribiendo palabras y frases sin sentido, como siempre. Escribo sobre mis ideales, mis sueños y pensamientos día a día. Me pregunto el porqué de las cosas, el porqué del mundo y el porqué de todo. Busco lógica, pero no es lógica lo que quiero hallar.

Sólo quería hallarte a ti, y por fin te encontré. Lejos de mi alcance, como la flor mas bella que crece en lo alto de la cascada. Yo escalaba y escalaba mientras soportaba como los demás podían tocarte y olerte. Pero yo no cese. Daba igual todo, daba igual que estuviera calado hasta los huesos, con frío, cansado, agotado, extenuado, vivo o muerto. Daba igual, todo igual.

Y durante un momento resbalé. La ropa me pesaba, mi cuerpo me ordenaba que me parase. Durante un momento, deseé caer y olvidarme de todo.

Pero ya, no siento nada, no siento frío, cansancio o duda alguna. Ya sólo puedo escuchar los pálpitos de mi corazón, que solo me dicen...

Te quiero

jueves, 24 de enero de 2008

Tormenta de Esclavos

Y una vez más, el día empieza con el sonido del restallear de los látigos.

Os preguntareis quien soy, y de donde vengo. No soy nada mas que una espalda cansada y sangrante. Yo no vengo de ningun lugar. No soy nada más que herramienta de los Dioses. Mi tierra no es nada más que polvo, sudor y sangre.

Y otra vez, oigo el sonido del restallear del látigo. Hará quizas unos años, me hubiera encojido, intentado esquivarlo o simplemente, haber girado la cabeza para mirar al hombre que empuñaba mi vida... pero ya no.

Ya no hay gritos exigiendo justicia, ni libertad, ni piedad. Aquellos mismos que las gritaron les cortaron la garganta, y les dejaron caer en el olvido. Olvidados por los dioses, pero no por los hombres. Pero no aquellos hombres que viven en los palacios, en las casas o en los templos. Los que no les hemos olvidado somos nosotros. Sólo nosotros.

No pude gritar cuando le cortaron la garganta a mi hermano y a mi padre. El dolor me recorria todo el cuerpo y me hacía callar. Ni una lágrima broto de mis mejillas. Mostrar debilidad sólo significaba látigazos mas fuertes. Mostrar osadía, torturas y hambre. Exigir justicia, la muerte.

A los Dioses no se les exige justicia. A los Dioses se les adora, se les rinde pleitesia y se les sirve como cada uno puede. El sacerdote había predicho que gracias al crecimiento de la floreciente ciudad, la riada de este año sería explendida, por lo que abundaría la comida para el pueblo.

Pero no para nosotros. Nuestro único alimento es el sol que acaricia nuestra curtida piel y el agua que mece la tierra. Todos nos dicen cuando comer, cuando beber y cuando dormir. Vida dura para gente dura. Pero hasta la mayor de las pirámides se desgasta con el tiempo, para acabar siendo engullida por el basto desierto.

Y aquel día, decidí convertirme en el basto desierto que los grandes Dioses decían ser. La noche me cubría y no hice más que abrazarla para que ella misma fuera quien me guiara hasta la punta de la pirámide.

"Hijo de los Dioses, decías buscar la inmortalidad... Aquí la tienes"

lunes, 21 de enero de 2008

Reyes de un Tiempo Efímero

Al principio empezó como una simple casilla más que poder marcar. Una opción más que se nos otorgaba como todas las demás. Y por azares del destino quizás, las personas adecuadas, la profesora adecuada y el momento adecuado se juntaron para revatir verdades, para luchar por continuar...

Comenzamos como pequeñas hormigas construyendo nuestro pequeño imperio. Queriamos cambiar el mundo pero ... ¿Qué hacer? Nuestra pequeña vida no daba para grandes cambios, sobretodo, en un mundo tan grande.

Fue entonces cuando decidimos, que si no podiamos cambiar nuestro mundo, nuestra verdad... haríamos que alguien la cambiase por nosotros. Mostrar al mundo, el mundo mismo.

Y nos convertimos en Reyes de un Tiempo Efímero. De todos esos omentos que pasan, siguen y continuan su camino una vez habiendose mostrado ante nuestros ojos y cojiendo un granito de nuestro inmenso desierto del tiempo.

Y de todos aquellos granitos que recogimos, surgió esto mismo que estás mirando. Míralo bien, pues como cualquiera otra duna del desierto, otro simple montoncito de arena, llega, se muestra y desaparece sin más...

jueves, 17 de enero de 2008

Batallas Humildes

Y por fin, llegó.

Algunos estaban preparados, como yo lo estaba hará ya muchos años. Era joven, precavido y un simple novato. Tenía miedo y todavia no había conocido la derrota. No había conocido el dolor en la batalla ni la sangre en mi rostro.

Luchaba por mi mismo. Luchaba por logros y triunfos que poder llevar con orgullo. Luchaba por hacerme un pequeño hueco en la historia. No ser olvidado. Que un pedazo de mi alma, quedara impresa en la dura roca.

Y fue aquella misma batalla, la que me enseñó de verdad. Confiado, masacré a los pobres esclavos que se avalanzaban sobre mi. Ni siquiera portaban arma o armadura algunas con la que protegerse, pero no me importaba. Bastaba que mis hombres me vieran luchar, mientras caían, morían o triunfaban. Pero al rebanar la cabeza del último esclavo, que me imploraba clemencia, pude ver lo que el general Legáratos me tenía planeado.

Vi caer a mis mejores hombres. Ví caer mi espada. Mi cuerpo pesaba de repente y pude darme cuenta de que pesaba de orgullo. Y de que lo mismo que ansiaba era lo que me hacía arrodillarme ante simplemente, alguien mejor que yo.

Caí, junto con otros muchos. La diferencia, es que yo me levanté. Me quite el orgullo, me quite la ambición y las ganas de triunfo.

Y aquí estoy hoy. Las cicatrices todavía escuecen. Las heridas, aun no se han sanado del todo. Pero ahora, mi espada es ligera, ya que alberga la justicia, la esperanza y la humildad. Ya no golpea, corta. Ya no mata, hiere. Ya no exige, demuestra.

Ya no porto armadura alguna o escudo, pues los golpes han de dañarme. Nadie puede matar con fácilidad. Si se debe matar se hará. Si se debe morir, yo mismo cavaré mi tumba y la de mis compañeros.

Si hemos de morir, moriremos. Pero la vida, ahi que vivirla a palo seco y sin escudo.

miércoles, 9 de enero de 2008

El Violinista Sonriente

En una ciudad, alguien, caminaba.

Estaba lloviendo, el día era gris, al igual que la ciudad. La gente se refugiaba en su paraguas, en si mismadas en llegar a donde tenían que ir. Yo era una de esas personas. Iba caminando apresurada por la calle. Y llegaba tarde.

Miraba una y otra vez el reloj, pero de nada servía ya. Lo único que podía hacer era seguir corriendo, bajo la lluvia, y esperar que no se notase mi ausencia. "Que mierda de consuelo... ¿tantos años intentando destacar, y ahora no van a notar mi ausencia? Anda, sigue corriendo, niña tonta."

Pero ni siquiera eso pudo hacer. En un descuido, resbaló y cayó. Mojada, sudorosa y cansada. Y ya era la hora. Era imposible. Y demientras se desesperaba, durante un momento nada más, oyó el ruido de los coches, tan agobiante como constante. A toda la gente caminando, sin siquiera preguntarle si necesitaba ayuda. Allí tirada, mojada, cansada y desesperada, allí entonces, pudo oirla.

En medio de la acera, entre todas las personas que caminaban, egoistas e impasibles, destacaba un hombre con un violín. No llevaba paraguas, ni abrigo, ni ninguna ropa de invierno. Nada más, que un sombrero, una vieja camisa y unos pantalones raidos. Iba descalzo.

Tocaba una melodía tranquila, sencilla, demientras que mecía el violín. No parecia importarle la lluvia, el frío, ni los empujones que algunos le daban al pasar. Sólo seguia tocando, impasible, y siempre sonriente.

Busqué en los bolsillos del abrigo, y encontre algunas monedas. Me acerque a hecharselas cuando, al verme, dio un paso atrás, he hizo una reverencia.

-Yo no toco por dinero. El mundo no me dió este don por dinero.

-¿Y que quieres entonces, violinista?

-Algo que todo el mundo me puede dar.

-Extraña petición.

-Mira a todos los que caminan por la acera. Hombres serios, formales y siempre ocupados. Ya no sueñan con nada, no aman, no viven. Todavia no han descubierto que ya están muertos. La mayoría son mercantes como tú, que se peleean por piezas únicas. Asi que dime, ¿cuanto vale algo único en este mundo?

-Supongo que mucho. ¿Acaso tu música es algo único?

-No. Todos somos únicos. El problema es que todas esas personas viven para sí. Yo me dí a los demás. Dí a todos algo único, que soy yo. Por eso, yo, no pido dinero. Pido algo único, que todos pueden dar.

-¿Y que es eso que pides, violinista?

-Una sonrisa.

domingo, 6 de enero de 2008

Carta a los Sueños Olvidados

Granada 6-2-07

"Sólo al soñar tenemos libertad..."

Pero cada vez que sueño, aparezco en la soledad de tu cama, pues sea de día o de noche, sueño contigo. Observarte como simplemente duermes, sueñas, y soñar junto a ti. Que nuestros sueños se enlacen, y cada segundo sea recordado por las frías almas en pena que nos observan desde la oscuridad de cada rincón.

Pero envío esta carta a ninguna parte, para confesar ante la fría soledad de mi habitación, que la pasión que sentí por aquella mujer, ya se ha desvanecido por mis venas. Mi corazón antes palpitante a su simple recuerdo, ahora no muestra signo alguno de recordar quien era.

Y le pido perdón, por que deje que los sueños se rompieran, como cualquier vidrio al calentarse y enfriarse rápidamente. Y aunque ella me siga esperando, creo que con el tiempo, acabará olvidandome, como yo, ya la he olvidado...

Los sueños rotos de un poeta

viernes, 4 de enero de 2008

Falsas Ilusiones

El ambiente era humedo, saturado, tenso.

No hacia ni un minuto que me había separado de los demás. Estaba sólo, en aquella puta selva tropical, con veinte kilos de placas de metal pegadas al cuerpo y una hoja afilada. Cada vez estoy mas tenso... doy manotazos a las gotas de sudor que resbalan por mi rostro pensando que son mosquitos, y cada paso que doy, me surge el temor de hundirme rápidamente y que no quede rastro de mí. Los multiples sonidos que me impiden dormir por las noches, de cómo insectos, serpientes y demás criaturas muestran su presencia, empezaban a perturbarme el sueño. Mi rostro estaba cada vez más marcado por las ojeras y el cansancio.

Pero no eran ni los mosquitos ni las arenas las que me ponían nervioso, nisiquiera los zumbidos constantes en mis timpanos. Lo que de verdad me ponía nervioso, era que todo eso, había desaparecido.

Ya sólo estaba el silencio. Sabía que me estaban rodeando. Podía empezar a oir sus silenciosas pisadas, su respiración agitada. Saqué la espada, y esperé, concentrandome cada vez más. La vista ya no me servia para nada, asi que intensifiqué todos mis otros sentidos. Podía sentir cómo el sudor me bajaba por la espalda, como mis musculos estaban preparados para una rápida reacción. Unos arbustos se movieron a mis lados, y pude ver que eran muchos.

Totalmente rodeados, eran mas, contaban con número y conocían el terreno. Parecía que se burlaban de mi, y esperaban que me rindiera, rogara pleitesía o simplemente hechara a correr. No les daría la satisfacción de verme correr. No mientras siga mi corazón aun lata.

Y con espada en mano, me abalancé sobre ellos. Pasé la densa pared de plantas altas y proferí el primer tajo, sin tocar nada. Y derepente, me hundí en unos instantes para comprobar quien era mi enemigo, y lo que había hecho.

Caí, y el peso de la armadura magullada por las rocas puntiagudas me hundió mas todavía. No podía salir. El agua me rodeaba, y queria que formara parte de ella. Al cabo de un tiempo, la deje entrar. Y al poco, morí.

Aventurero del Nuevo Mundo

El Pueblo Libre

Los dioses hicieron la tierra para que todos los hombres la compartieran. Pero luego vienen los reyes, con sus coronas y sus espadas de acero y dicen que todo es suyo. Los árboles son míos, dicen, no os podeis comer las manzanas. El arroyo es mío, aquí no podeis pescar. El bosque es mio, nada de cazar. Mi tierra, mi agua, mi castillo, mi hija... No les pongas las manos encima o te las corto, pero a lo mejor si te arrodillas delante de mí te dejo que lo olisquees. Decís que somos ladrones, pero al menos un ladrón tiene que ser valiente, astuto y rápido. Para arrodillarse solo hacen falta rodillas.

Si tenemos que morir, moriremos. Todos los hombres mueren. Pero antes vamos a vivir.

La Canción de Hielo y Fuego - G. G. Martin

sábado, 29 de diciembre de 2007

Ni más, ni menos

La oscuridad me rodeaba demientras que ya, no pensaba en nada. Después de tantos meses sólo, mi mente ya desconectó, simplemente para mantenerse vivo. Pero ¿acaso esto era vida?

Él solo había luchado por una vida mejor, cualquiera lo habría hecho... y pensar que ha eso lo llaman traición. No lo maté por la espalda, no lo sorprendí en un callejón oscuro mientras volvía a su lujosa mansión, ni tampoco mientras dormía. Yo sólo, me puse delante de él, le mire a los ojos, escuché sus últimas palabras.

"Tienes futuro chico... todos esos que se estaban muriendo junto a ti no valen ni la mitad que tú. Tú has sido el que de verdad ha tenido la valía para decirme lo que soy de verdad. No como todos esos malditos aduladores que tengo a mi lado, no sirven para nada. Si por mi fuera, los mandaría matar a todos, pero ya sabes, son hombres con mucho dinero. Dejame contarte una verdad, igual que tu me la has contado a mi. Es una verdad que ya sabes, pero que no quieres ver. Tú me has abierto los ojos, déjame abrirtelos a ti."

"En este mundo, no son los justos, los nobles ni las buenas personas las que sobreviven. Somos nosotros, la gente como tú y yo, que no le tenemos miedo a nadie. Nosotros nos arriesgamos para cambiar el mundo, para mejorarlo a nuestra forma, y lo conseguimos. Todos los que estaban contigo, muriendose de hambre, solo era por que querían. Si alguno de ellos hubiera venido a pedirme de pan, o leche, le habría matado. ¿Te parece que tengo cara de panadero, o de lechero? Sin embargo, llegas tú, y me exiges justicia. ¿Justicia? Te voy a contar la verdad que ya sabes. No hay justicia en el mundo, no por que halla hombres buenos y hombres malos, si no por que no hay justicia para todos. Quieres lo mismo que te estás quejando. Si hubiera "justicia" para tus amigos moribundos, no la habría para todos nosotros."

"Asi que recuerdalo chico, vive para ti, por ti, y de ti, y no intentes salvar a los que te rodean, no son ni la mitad de buenos que nosotros. ¿Que soy un hijo de la gran puta? Quizás, pero yo vivo, demientras que los otros sólo les queda orgullo que llevarse a la boca"

No fue rápido, ni lento. No fue menos de lo que merecia, ni más de lo que yo hubiera querido. Hubo dolor, pero no más que todo el placer que el mismo se daba. Esta vez, nada ni nadie pudo salvarlo.

"¿Que no hay justicia viejo? Si fuera cierto, no estaría aqui, pues yo soy la justicia, y vengo a equilibrar la balanza."

miércoles, 26 de diciembre de 2007

Nosotros vivimos y ellos mueren

Llueve.

Hacía tanto que no llovía... en los días lluviosos, algo en mi aflora. Todo está triste, húmedo, como si la ciudad que tanto quiero se hubiera echado a llorar. Pero yo, sin embargo, estoy contento. Por que cuando llueve, todo el mundo tiene miedo de salir. Las calles sin refugio alguno de la lluvia se encuentran desiertas, salvo por unas cuantas personas, que corren sujetando un paraguas.

Las gotas caen sobre mi. En mi cara, en mi ropa... Puedo sentir cada parte de mi cuerpo, todas las partes que siempre están ahí, cumpliendo su función, pero que nunca las siento. A veces creo que solo llueve para que el ser humano recuerde su autentica condición, para que lavemos nuestros pecados, y nos dejemos llevar...

Pero ya no.

La tierra se seca, las plantas mueren y nosotros hemos de sufrir bajo la ira del dictador de oro. Siempre allí, inalcanzable. Cada día con mas fuerza, día tras día nos va matando poco a poco. La tierra, ya cruje y se parte ante nuestra presencia, incapaces de aguantar nuestras pisadas sin compasión.

Pero un día llegara el momento, en que compitamos contra el brillo del Sol. Lucharemos contra él, y por una vez, el ser humano demostrará que no necesita de Dios alguno para que se haga la luz eterna. Que la luz eterna, somos nosotros mismos, que no necesitamos el calor del Sol, ni el reflejo de la Luna, ni los consejos de las Estrellas, para poder vivir.

Y ese día, los hijos de la Luna, los herederos del Sol,los conquistadores de Marte, y los dueños de la Tierra, vivirán, ante lo que otros, han muerto.


martes, 25 de diciembre de 2007

Bosques de Sueños

Fui a los bosques, por que quería vivir a conciencia. Quería vivir intensamente y extraerle todo su jugo a la vida. Abandonar todo lo que no fuera vida, para no llegar a la muerte, descubriendo que no había vivido.

El Club de los Poetas Muertos

Inquebrantable

-¿Por que no viniste ayer?

-No pude... tenía mucho que hacer.

-Todos teniamos mucho que hacer, y fuimos.

-Ya ya, pero es que iba muy retrasada y no pude.

-Todos estabamos igual, o incluso peor que tú, y fuimos.

-No todos somos iguales

-Cierto, nosotros vamos peor que tú y fuimos.

-Hice lo que creí correcto, ¿vale?

-Pero dime, ¿fue lo correcto? ... Toma, sigues con nosotros, pero estarlo no es sólo decir que lo estás. Lo correcto no siempre es lo bueno para ti.

miércoles, 19 de diciembre de 2007

La vida que nadie quiere

Aire...

Respiro...

Oigo el sonido de mi respiración, tranquila, profunda, enferma. Antes todo iba bien. Antes, tenía todo lo que un hombre podía desear. Antes, era importante para la gente. ¿Cómo he acabado aquí? Postrado en una cama, respirando a través de fríos metales, ya solamente soy un enfermo, uno más entre los que me rodean.

No, no soy uno más. Toda la gente que me quería, toda la gente que me apoyaba, todos aquellos a los que le importaba, todos, ya no están. Desaparecieron hace mucho tiempo, pero yo, no me di ni cuenta.

Mis tardes se consumen en esta habitación, cada vez más pequeña. Y solitarias, me recuerdan la triste verdad que se ocultaba tras mi vida. Mi maravillosa vida.

Ya sólo recuerdo mis antiguos momentos de gloria como cualquier otra estrella, demasiado vieja para seguir, demasiado débil para continuar. Mis manos, que en otro momento fueron aclamadas, perseguidas, envidiadas, ahora no son más que bastas extremidades gastadas, demasiado frágiles para siquiera poder coger un vaso.

Mi tiempo se consume, a la vez que mi cuerpo. El humo gris que me dio tan buenos momentos, vienen a cobrar el pago por todos ellos. Y él no se conforma con poca cosa.

Poco a poco, día a día, se acerca un poco más. Debería estar asustado, debería tener miedo he intentar escapar. Debería haber hecho tantas cosas... y las pocas que hice me han conducido a mi tumba vacía de flores, de tierra mojada por el rocío de almas que me deberían recordar.

Pero no me arrepiento. Quizás escogí mal, no lo niego. Pero escogí. Es la diferencia de todos aquellos viviendo vidas que no quieren, hablando de lo que no quieren, amando a quien no quieren. Quizás halla fallado a mucha gente, pero no me he fallado a mí.

Y el 18 de Diciembre de algún año, la vida que nadie quería vino a cobrarse su merecida recompensa...

Peso Muerto

Silencio.

No se oye nada más, sólo silencio.

Nada.

Ni el ruido, ni los gritos, ni el viento... Nada.

Sangro.

¿Por qué sangro?

Sólo sé que sangro

Me caigo.

Estoy tendido en el suelo. Hace frío, mucho frío. Sé que hace mucho frío. Pero no tengo frío... ¿por qué no tengo frío? Hay nieve, debería tener mucho frío...

Alguien me arrastra. No se quién es, pero alguien me arrastra. ¿Acaso alguien se preocupa por mi? Sólo soy un peso al que echarse encima. Herido, insensible y cansado. ¿Para que cargar conmigo?

Siento calor. Y también frío. Siento algo. Estoy llorando. Duele. Siento, y eso duele. Las heridas no duelen, los golpes tampoco. Sólo duele sentir. Nada más...

Y poco después, silencio, sólo silencio...

El Reflejo de un Ignorante

Cansado. No puedo explicarlo de otra manera. Simplemente, estoy cansado. Cansado de palabras bonitas que esconden verdades inquietantes. Cansado de verdades que esconden palabras menos bonitas. Cansado de imágenes ante un espejo, que sólo refleja lo que queremos. Cansado de un reflejo que es más importante, que todo lo que de verdad tenemos delante. Cansado, simplemente, cansado.

Es que... ¿hay otra manera de expresarlo con más certeza? Agotado, extenuado. Pero no, mis fuerzas aún no se han agotado, mi voluntad aun no está extenuada. Aún no, mas disminuye peligrosamente.

Mi fuerza... mi voluntad...¿todo ello para que sirve? ¿Con qué fin? ¿Para qué fin? Alguien dijo que lo único que no sabia era que no sabia nada. Y yo lo único que se, es que quiero saber el saber de las cosas. El dar una respuesta a tantos enigmas. Pero una respuesta que no sea, el reflejo del ignorante.

Todo el mundo se a enfrentado al reflejo del ignorante. Hay quién ha preferido ver el reflejo que este le ofrecía. Hay quién ha preferido no mirarlo, y aceptar el reflejo sin más. Hay tantas personas. Tantas y tantas, y cada una tan y tan diferente, a la vez que parecida. Pero el reflejo brilla y atrae a las personas temerosas de caerse. Temerosas de no poder caminar sólas, de necesitar palabras bonitas ante el espejo. Ante un espejo que te mira, y sabe lo que quiere, lo que necesitas. Lo que todos necesitan, pero que no todos quieren.

Por que no quieren palabras bonitas, que esconden verdades inquietantes. Sólo quieren la verdad. Y la verdad no es algo que se pueda encontrar en un sitio, claro que no. La verdad se encuentra dispersa en todo el mundo. Cada persona guarda un pequeñisimo fragmento de la verdad absoluta. Aquella que rige el mundo de los hombres. Pero esta verdad se ha fragmentado. Mucha gente a dejado de lado a otra mucha gente, para crear su verdad absoluta.

Pero, ¿para qué queremos la verdad absoluta? ¿Para poder decir a la gente qué hacer, si están equivocados, o si lo que hacen es correcto? Yo no quiero verdades absolutas, ni espejos, ni palabras bonitas. Yo solo quiero vivir, para no llegar a la muerte, sabiendo que no he vivido.

Simplemente, Carpe Diem