viernes, 25 de abril de 2008

CuentaCuentos

NARRADOR: Había una vez, hace mucho mucho tiempo, en un lugar muy muy lejano…

(Los 3 malos salen con dificultad del cuento)

GARFIO: Oh! Por fin, ¡nunca pensé que fuera tan difícil salir del mundo de los cuentos!

HADES: ah? Si? No me digas! No nos habíamos dado cuenta!

MADRASTRA: Bueno sí, ya vale, ¿Cómo lo vamos a hacer?

GARFIO: como vamos a hacer qué?

MADRASTRA & HADES: Garfio!

GARFIO: Ah! Vale, vale… A sido un pequeño fallo!

MADRASTRA: Tú siempre te equivocas ¬¬

HADES: Bueno, vamos a dejarnos de tonterías cuanto antes descubramos como acabar con el mundo de los cuentos mejor!

GARFIO: A…

(Suena la música interrumpiendo a Garfio: “tic tac”)(Garfio se pone muy nervioso mientras los demás es ríen de él)

MADRASTRA: Venga ya! Que es una broma! No te pongas así!

HADES: estás con nosotros! ¿Que te va a pasar?

(Suena la música: “De cero a héroe”) (Garfio y la Madrastra bailan mientras que Hades busca enfadado a Hércules)

HADES: No tiene gracia! Y tu cállate que no eres la más guapa del…

MADRASTRA: (le interrumpe) Claro que soy la más guapa! Verdad? Espejito mágico, ¿quién es…?

(Suena la música: “Hi ho”)(Busca a los enanitos entre los niños)

GARFIO: Ah! Ahora quién se ríe de quién? eh?

(Ella ignora a Garfio y se dirige hacia los niños con una mirada de miedo xD)

MADRASTRA: He traido manzanas! Queréis?

HADES: Venga, venga, ya tendrás tiempo luego, a ellos déjalos y vámonos!

(Salen del escenario)

NARRADOR: Puf… menos mal que ya se han ido! Niños, que vamos a hacer? Ya sé, llamaremos a los buenos! Campanilla, campanilla estás ahí? Pocahontas tu estás? Puf… ojalá saliese alguien del cuento…

HADA MADRINA: ¿alguien me ha llamado?

NARRADOR: si! Necesitamos tu ayuda! Hades, la madrastra y Garfio quieres destruir el mundo de los cuentos… tenemos que hacer algo… O si no desaparecerán los cuentos para siempre… =(

HADA MADRINA: Oh dios mío! Que cosa más mala! Tenemos que hacer algo ya! Voy a llamarlas!

(Suena la música “Bibi di bobi di bu”)(Salen Campanilla y Pocahontas bailando)

CAMPANILLA: cuánto tiempo sin veros no? Cómo estáis?

POCAHONTAS: Oh! Bien! Dentro de poco seré la reina de mi aldea y mi padre…

HADA MADRINA: (las interrumpe) No, no hay tiempo! Nuestro mundo desaparecerá si no nos damos prisa!

CAMPANILLA: cómo? Eso es una bromilla no?

HADA MADRINA: no, no lo es! Vamos, os lo cuento por el camino!

(Antes de irse)

POCAHONTAS: Y estos niños? Pero hay que presentarse no?

(Suena la música: “Por dónde tu vayas” y seguida de esta “Colores en el viento”) (Ellas bailan)(El hada madrina se las lleva mientras bailan) (Entran los malos)

MADRASTRA: entonces sabéis lo que teneis que hacer no? Cuando de la señal lanzaremos el hechizo

HADES: Garfio ya sabemos que tu no tienes magia pero con la que le quitaste a campanilla es suficiente

GARFIO: Bien, bien… pero seguro que todo va a acabar bien? Acordaros de cómo terminan los cuentos, siempre tenemos mala suerte…

MADRASTRA: ya, pero esto no es un cuento!

HADES: además los buenos no saben nada, quién se lo iba a contar?

GARFIO: lleváis razón!

MADRASTRA: bueno lo que os decía, cuando el reloj de las 12…

GARFIO: pero por qué tiene que ser un reloj? No puede ser otra cosa?

(La madrastra y Hades lo ignoran y lo miran con cara rara)

HADES: bueno, entonces vamos a buscar lo que necesitamos!

MADRASTRA: pero recordar que solo tenemos a las 12 para destruir el mundo de los cuentos o sino quedaremos encerrados en él para siempre! Es nuestra última oportunidad!

(Salen del escenario y entran los buenos)

POCAHONTAS: Tenemos que tenderles una trampa!

CAMPANILLA: Si! y cuanto antes mejor! tenemos que devolverlos al mundillo de los cuentecillos!

HADA MADRINA: pero necesitamos magia!

POCAHONTAS: y la ayuda de todos ellos! (señalando a los niños)

CAMPANILLA: porque nos vais a ayudar verdad niños?

POCAHONTAS: bueno, pues manos a la obra! El plan es el siguiente, tenemos que intentar devolverlos al cuento sin que ellos se den cuenta!

CAMPANILLA: espera un momentillo, a ver si lo he entendido bien, sin que se den cuentecilla?

HADA MADRINA: exacto! Muy buena idea Pocahontas, lo que haremos será lo siguiente…

CAMPANILLA: creo que sabéis alguillo que yo no sé verdad?

POCAHONTAS: sí, hada madrina, creo que es hora de que se lo contemos ya no?

HADA MADRINA: sí, ya va siendo hora, verás campanilla…

(Se reúnen en corrillo)

CAMPANILLA: ah! Ya lo entiendo todo! Así que lo único que tenemos que hacer es esperar a que pasen las 12

POCAHONTAS: claro! Estarán tan preocupados de cerrar el libro y de cogernos a nosotras, que se les pasará el tiempo, y una vez que la primera campanada de las 12 suene…

HADA MADRINA & CAMPANILLA: volverán al cuento!

POCAHONTAS: esperaremos escondidas allí!

HADA MADRINA: niños, vosotros no podéis decir nada! Está bien?

CAMPANILLA: pero que buenas ideillas tenéis! Seguro que no se darán cuentecilla! ^^

(Se esconden)(Entran los malos)

MADRASTRA: bien, ya solo faltan cinco minutos para las 12, poneros en posición, y que nada, repito, NADA os distraiga está bien? Un pequeño fallo y despediros del plan!

HADES: si ya sabemos que…

(Aparecen los buenos)

HADA MADRINA: bibi di babi di bú! (apuntando con la varita mágica hacia la madrastra que lo esquiva)

MADRASTRA: vosotros a por esas 2! Esta dejádmela a mí, nadie me interrumpe en mitad de un hechizo! Yo empezaré!

(Se colocan el hada madrina y la madrastra delante ) (Suena Frozen de Madonna, ambas comienzan a bailar hasta que finalmente el hada madrina cae vencida por la madrastra )

CAMPANILLA Y POCAHONTAS: Oh no hada madrina! A por ellos!

(Suena Please don’t stop the music de Rihanna y los 4 bailan, finalmente vencen campanilla y Pocahontas) (Mientras tanto la madrastra aprovecha el descuido de los demás para seguir haciendo el hechizo)

POCAHONTAS Y CAMPANILLA: si! Lo logramos!

MADRASTRA: wajajajajaja! Demasiado…

(Suenan las campanadas)

MADRASTRA: no! No! Volveré!

HADES & GARFIO: no!

(Los malos vuelven dentro del libro definitivamente para siempre)

CAMPANILLA: bien! Lo conseguimos!

HADA MADRINA: al final el cuento tenía que acabar bien como todos los demás!

POCAHONTAS: pero esto no es un cuento

HADA MADRINA: la vida siempre es un cuento del que hay que aprender

CAMPANILLA: pero que hemos aprendido hoy? Yo no recuerdo ninguna cosilla!

POCAHONTAS: claro que sí! Hemos aprendido que haciendo las cosas todos juntos y con mucho esfuerzo, todo acaba saliendo bien!

CAMPANILLA: jo hada madrinilla! No nos podemos quedar aquí?

HADA MADRINA: ya sabes que tenemos que volver campanilla, quién sabe si tendremos que venir algún día más, pero hoy, nos tenemos que marchar

POCAHONTAS: jo… bueno… pues…

CAMPANILLA: estaremos siempre en vuestros cuentecillos!

HADA MADRINA: pero sobre todo, estaremos en vuestros corazones

jueves, 24 de abril de 2008

La Llave de mi Corazoncito

Real

No sabría bien como definirlo. ¿Que es real? Algunos dirian que real es aquello que se puede demostrar, ver, palpar. Algo que si dejas de creer en él, sigue ahí.

Pero muchas cosas siguen ahí sin que nos demos cuenta. Son reales, pero pasan inadvertidas ante los inocentes ojos ed la humanidad. Aun nos queda mucho camino por recorrer, por escenarios nunca vistos que no están hechos para nosotros, pero aun asi, la locura siempre ha podido a la razón y nosotros no aceptamos un no.

"No". Morfológicamente te diria que es un adverbio de negación en la lengua en la que escribo. "No" también puede significar el final de una vida, o el comienzo de otra. "No" podría ser el limite que nos marca la razón para controlar todos nuestros instintos.

No puedes ver sus ojos esta noche, has de aprender a caminar. no puedes besar su cuello, tienes que mirar por donde vas. Cuidado, no te pierdas entre sueños por que te puedes tropezar.Y si tropiezas, fin del juego. Caminan por ese lugar que ya todos conocen, todos menos tú, por que tú estabas mas pendiente de la vida que de la muerte.

Pero no, no me tientes, tropezaria una y mil veces si hicera falta por ver el reluciente destello de su mirada, por ver su piel atercipelada y igual que las gallinas, mientras camina con paso, pechos y mirada firme.

Pero no, ni esa mirada, ni esos pechos y ni tan siquiera sus pasos son mios. Simplemente por que la razón me dice "no". Me limita, me corta. Sufro callado mientras veo como pasa el tiempo, el último que me queda para andar por un camino abierto. Me falta el aliento, malgasto las horas en sueños y sueños vacios de sentimientos auténticos, por que los sentimientos de verdad, los guardé en una cajita en los mas hondo del corazón....

Y ellos, sí son reales.

jueves, 17 de abril de 2008

El Libro de una Vida

Antaño por un par de monedas
una sonrisa y un papel
compré un sueño escrito
de esos que ya nadie lee

Pues ahora lo que importa
es tener un buen televisor
pantalla plana, sonido estéreo
y cuanto mas grande mejor

Ya nadie recuerda su primer libro
ni en la historia que lo embarcó
tan sólo recuerda el diminuto vestigio
de unas pastas gastadas en el fondo del cajón

Pero pasaron los buenos tiempos
la juventud, ya se escapó
mis ojos yacen ahora ciegos
y mi unico consuelo es el alcohol

Y buscando nada para pasar el tiempo
ese que casi me mata y me llevó a la vejez
encuentro con unas manos gastadas
en lo más hondo de mis recuerdos, un libro de papel

Ese que dejé ahí tirado
ese que ya nunca podré ver
ese que el tiempo ha gastado
de esos, que ya nadie lee

El Barrio del Mendigo

Y ahora, impotente, miro las hojas manchadas por lágrimas y sangre...

Todo empezó hará un par de meses, cuando la conocí. No me molesté demasiado en caerle bien, en ser simpático o tan siquiera educado. Simplemente, en el Barrio del Mendigo no se fingía ser nada, pues bastaba tu sola presencia allí para saber qué eras: unas manos curtidas, una espalda cansada.

Se presentaba una muchacha ante mi de pelo castaño y lacio, recién llegada de una gran ciudad. Me pidió amablemente que le llevará las maletas, mientras sonrientemente me explicaba que llevaba horas viajando y estaba muy cansada.

Así la conocí... por un par de monedas y una sonrisa. Mientras la acompañaba a la parte nueva de la ciudad, me fue contando su historia. Era escritora y se venía a la ciudad para presentar públicamente el último de sus libros. Aún así, decía no estar muy convencida del éxito de este último.

Y mientras seguiamos andando, ella hablaba inocentemente mientras yo la escuchaba pacientemente pero a la vez atento a todo. Fue al pasar por la Esquina de Tela dónde surgieron los problemas.

Pues en el Barrio del Mendigo no hay día en que no se raje un cuello, se viole un sueño o se rompan algunos huesos. Vida dura, para gente dura. Acabé en el suelo, roto y medio muerto. Pero eso sí, no le tocaron un pelo y apesar de todos los golpes, yo sonreía por dentro al observar el macabro triunfo que me había ofrecido el destino.

Me levanté, aún sin saber cómo y terminé de guiarla por las calles hasta el barrio nuevo. Hasta la gran ciudad. Una ciudad demasiado grande, para alguien como yo. Nosotros trabajamos en las fábricas, alejadas de la ciudad para que ésta no se vea afectada por el negro humo que la hace funcionar.

Y ya me iba a dar la vuelta, para no volverla a ver más, cuando me dio un simple beso en la mejilla y me dió las gracias otra vez con esa bonita sonrisa en su cara. Y entonces ella hechó a andar hasta perderse entre los edificios de mármol pulido y blanco.

Pasó mucho tiempo, un tiempo de grandes cambios políticos. Antes no me hubiera importado, o tan siquiera enterado, pues en el Barrio del Mendigo la única política que existía era la que afilabas todas las noches y llevabas debajo de la manga.

Pero me bastó ver aquella foto en el periódico arrugado para entender a que se referían con "cambios políticos". Su sonrisa se había desvanecido del rostro y sus ojos miraban perdidos hacia el horizonte. Su cabellera castaña se habia tornado oscura manchada de sangre. Lo que me costó tanto proteger en la Esquina de la Tela había sido desgarrado y explotado...

Busqué en el barrio alguien que supiera leer. Tras muchas negativas, encontré a un hombre que decía que era capaz, por un par de monedas claro... Le dí las mismas monedas que antaño ella me dió y le pedí que me explicara que había sucedido.

Había muerto por un libro, igual que vivió por muchos de ellos. Como siempre, paradojas de un mundo que nunca llegaré a comprender...

domingo, 13 de abril de 2008

Por todos

Esto es, por todos mis amigos
para aquellos que vinieron
y tantos que se han ido.

Y también, por todos nuestros profesores
y sus vanos intentos
de hacernos personas mejores

Por mi colegio, creador de tantas ilusiones
esperanzas y sueños
que tan solo escribo en canciones

Y para ti, tiempo ya perdido
consumiendose entre mis manos
a la vez que respiro

A todos, a todos los que he conocido
gracias, gracias por las risas
lágrimas y suspiros...

Horizonte Betado

Por un momento, olvidé los kilometros que nos separaban y te dije, que allí estaría... como un amigo más al que espero bajo un portal, en pos de una tarde inolvidable donde lo que menos faltarían, serían risas, personas y un Sol se que se consumiera en el horizonte.

Pero luego me acordé de todo... Tú te fuiste y yo me quedé aqui... sólo.

jueves, 3 de abril de 2008

A los Ojos de Granada

Era una tibia noche de verano. No sabría decirte nada más. No podría recordar qué me llevó a saber que estaría allí. Simplemente, me dejé llevar por un instinto siempre reprimido. Ese que te dice qué hacer, pero no porqué.

Pasé el rio a la sombra del Cadí. Descalzo. Sintiendo la húmeda tierra hundiendose resbaladiza. Ahora, entre una noche vacía de Luna que me iluminara, tan sólo las estrellas podrían guiarme hacia lo que decía llamarse rumor, pero que era más real que los bloques de piedra del palacio nazarí.

Y de entre todas las grietas, aún sin saber porqué, se me abrío lo que para muchos fue un infierno. Las ya abandonadas mazmorras aún conservaban la sangre seca y húmeda en las paredes.

El metal se había oxidado, los cadaveres ya no eran más que marfíl afilado y curtido por el tiempo, con ayuda de los gusanos. Las paredes habían perdido cualquier vestigio de arte que tuvieron antaño. Todo está oscuro hasta que una de las velas empieza a arder silenciosa, como ardió ante los ojos de los hombres condenados a muerte.

No, ya no eran hombres. encadenados de manos y pies, despojados de ropa y dignidad... No, ya no eran mas que carne y hueso. Y dentro de muy poco, solo hueso, puesto que todos murieron entre gritos de dolor. Gritos vacios que no servian de nada, pues era nada lo que les esperaba. Tan sólo la compañía del dolor para acabar en sabanas negras.

Pero no importa cuanta gente sin nombre murió aquí por una guerra ya olvidada y por la gloria que esta ofrecía. Simplemente, no importaba.

Y después de charlar con pensamientos oscuros por lugares oscuros. Salí ante el sonido del agua, ya harta de fluir entre las doce grandes bestias que la custodiaban. Quería volver con su hermano, aquel que nosotros llamamos Genil, río al que alguna vez perteneció, para manar de nuevo en libertad.

Más daba igual que quisiera. Estaba tan presa como los sin nombre del infierno de abajo. Seguía estando encadenada en sí misma por paredes, manchadas de sangre que ella misma limpiaba.

Y después de escalones y escalones hacia lugares tan hermosos como intrigantes, llego a la Torre de la Vela. La torre donde debía estar quien estaba buscando. Aquel que podía estar en cualquier otra parte de la ciudad, pero algo me decia que estaba allí. Allí, allí y sólo allí.

Subí las escaleras gastadas para terminar contemplando... mi tierra. Mi vida, una parte de mi alma... Simplemente, Granada. Mía tanto como de los que estaban allí abajo ganandose el pan de cada día, de los que estaban en los cielos brillando con la misma intensidad con los que vivieron en la lejania del tiempo y del que, al igual que yo, contemplaba majestuoso la belleza de la ciudad.

-Eres egoísta - respondí sentandome a su lado.
-No soy egoísta, simplemente, sólo quedo yo.
-¿Como puedes decir eso ante los ojos de toda la gente que te importa?
-No me importa. No me conocen, no saben nada de mi. Si muriera esta misma noche, nadie sabría que estaría pudriendome hasta que les llegara el olor.
-Si te pasara algo malo y ellos pudieran hacer algo lo harían. Somos un pueblo. Algunos con peores intenciones que otros, pero en general nos cuidamos los unos a los otros.
-Y una mierda, sabes que no.
-Pues, ¿a que esperas? Tírate. El problema de tirarse es que lo que viene despues de varias horas agonizantes. ¿Sabes que viene? Yo sí, y lo que viene es nada. Un golpe seco y todo volverá a estar en silencio. Siempre me dijiste que una vida casta y silenciosa no era vida.
-Lo que tengo ahora tampoco se puede llamar vida.
-Lo que muchos tienen, tampoco se puede llamar vida. ¿Que es vida? Cuando sepas qué decir, tírate, pues si puedes definir tu vida, será mejor que te lanzes al vacío...

sábado, 29 de marzo de 2008

Pesadillas Inquietantes

-¡Tuve una pesadilla!

-¿Que ocurrió?

-Se cumplían todos mis sueños...

Palabras Allá Arriba

Me da vertigo, el punto muerto y la marcha atrás. Vivir en los atascos, los frenos automáticos y el olor a gasoil. Me angustia, el cruce de miradas. La doble dirección de las palabras y el osceno guiñar de los semaforos. Me arruinan las prisas y las faltas de estilo. El paso obligatorio, las tardes de domingo y hasta la linea recta. Me enerban los que no tienen dudas y aquellos que se aferran a sus ideales sobre los de cualquiera. Me cansa tanto tráfico y tanto sin sentido...

Parado frente al mar, mientras el mundo, gira.

Extremoduro

viernes, 28 de marzo de 2008

Equilibrio Desequilibrado

Hace mucho, mucho tiempo, quizás casualidades de la vida, azares del destino o la mano de algo o alguien que desconocemos por completo, hizo que se creara.

Primero, se usaron los materiales adecuados, con la temperatura adecuada. Pero no salía bien, y entonces se hizo todo lo contrario. Nada de igualdad. Unas partes totalmente frías que equilibraran a las partes totalmente calientes. Un poco de polvo marrón, cuadraditos verdes para darle sabor, y todo estaba ya hecho.

Equilibrado, perfecto. Ya podía formarlo a gran escala. Y se distribuyó por lugares muy distanciados entre sí. Uno no sabía que existía otro igual que él a la vez que él no sabia que existía uno como otros. Pero aun así, ambos eran idénticos a la vez que perfectos. Una buena base, nacida en buena estrella por alguien que desconocemos por completo.

Entonces, eso mismo se fue dividiendo y distribuyéndose más todavía. Una porción de ello significaba toda una revolución para ella misma, por que ello significaba que podía ser modificada. Podía cambiar. Podía ser mejor.

Pero la verdadera historia, comienza en uno de esos fragmentos divididos en un distrito perdido. Algunas irregularidades y la cosa cambió. Si algo equilibrado se le añade o se le resta algo, su equilibro cruje tanto como el quebrar del hielo. Y nuestro hielo, quebró.

Esas partes calientes pudieron romper la tranquilidad de las partes frías. Se extendieron y acabaron con ellas. Ahora nos enfrentábamos a una incandescente bola caliente, que de nada servía. El resultado fue la congelación total de ello.

Pero claro, nada de esto fue informado, y todo siguió igual. Las mentiras tapadas más sucias pueden parecer las más brillantes. Y cuando otra vez se produce la división y distribución, esta vez a bocas necesitadas, hay problemas.

Pues cuando algo se enfría muy rápido, se calienta muy rápido. Y no todos consumimos todo tan rápido.

sábado, 22 de marzo de 2008

El Futuro más Prometedor

El Camino Brillante ya había quedado muy atrás.

Ya estaban lejos. Las despedidas siempre eran oscuras, por muchos nombres que le pusieran a los caminos por donde despedirse. Camino brillante para despedidas oscuras. Camino oscuro para bienvenidas brillantes.

Mientras caminamos por los maltrechos senderos, el Sol se va oscurenciendo. El viento ya es viento de tormenta. Las nubes se oscurecen a la par que'l Sol y la gente, empieza a dejar de hablar entre sí, de mirar el horizonte, de llorar... Pero ella aún miraba el horizonte. Aún caminaba con fuerza. Todo lo que le quedaba, estaba detrás del horizonte.

-Debes abrigarte más, dentro de poco lloverá - derepente apareció Sella y la abrigó con una manta de lana gruesa y basta. Empezó a tener escalofríos al sentir el calor extranjero.
-Hay aire de tormenta. Y los pajaros vuelan azorados...-dije, sin dejar de mirar el horizonte. Sella la miró y luego miró al horizonte.
-No caminarás mas rápido por mirarlo más. La gente está triste, cansada y desmoralizada. Los viejos necesitan la sonrisa y seguridad de los jovenes para continuar. No es un camino demasiado largo, pero es un camino peligroso. Por aquí se llevaban todas las transacciones de comercio entre nuestra ciudad y la vecina. Suele haber bandidos que intentar asaltar los caromatos de vienes en pos de alguna moneda para pagarse una comida, un techo en el que dormir y alguien que le caliente las sabanas.
-¿Cómo podria sonreir? Dejamos todo y a todos aquellos que amamos a nuestra espalda. A su suerte... simplemente para mejorar la nuestra. Podemos luchar.
-Podemos luchar. Y morir. Pero ellos pueden luchar, morir y proteger a la gente que quieren. La espada fue forjada por el demonio en lo más oscuro del infierno y otorgada a los humanos para obtener poder y gloria. Pero fue Dios quien nos hizo ver que una espada es de doble filo y que un filo sirve para cortar, pero el otro quizá pueda ayudar, protejer las cosas que amas.
-Yo quiero protejerle a él...
-De él mismo. Igual que todos los demás, han aceptado un destino aciago, una muerte dolorosa a manos de quienes han quebrado su vida. Si no tienen nada que apostar, no tienen nada que perder. Todo lo que les importa está a sus espaldas, y serán sus espadas las que eviten perder todo lo que les importa.

La miro... la entiendo, sé que lleva razón, que es cierto lo que dice. Pero en el fondo de mi corazón, aún siento esto como una traición hacia él... Ya no volvería a ver aquellos ojos claros mirandola por las mañanas. No lo volvería a sentir dentro de ella. No volvería a sentir su olor en la cama, cuando ya se había ido. No volvería... simplemente, no volvería.

Y con el paso del tiempo, llegamos a aquella ciudad, a aquel futuro prometedor, lo único que me quedaba ya. Una sonrisa cruzó nuestras caras. Amanecía, y delante de nosotros aparecía una vida mejor. Empezamos a caminar más rápido, mas ilusionados. Los niños corrían, los ancianos hablaban entre sí y ya nadie miraba el horizonte. Ahora no importaba el horizonte, nuestro futuro lo teniamos a unos cuantos pares de pies de distancia.

Pero aquellos gritos de jubilos no tardan en cortarse. La sonrisa se desvanece de nuestros rostros. Todos miran incrédulos hacia arriba. Por un momento, quise no mirar... simplemente seguir andando y llamar a la gigantesca puerta de madera. Pero no, al final levanté la cabeza como todos y lo ví. Nunca podré olvidar aquel dragón dorado acompañado del rojo y el negro. Aquel estandarte que se erguía ante nosotros, impasible, rompiendo todos nuestros sueños. Todos y cada uno de los sueños.

Y se abren las puertas, donde aparece la guarnición. Empieza a arrinconarnos y a hablarnos, pero no podía dejar de mirar aquel estandarte. No podía. Colores diferentes. Emblema diferente. Sólo por eso nos iban a matar a todos. Banderas, emblemas, colores. No me importaba nada. Me daba igual llamarme Parmesí, Glorano o Terrano. Me daba igual todo.

Nos encenrraron. Nada más. Pasaba las noches mirando ese estandarte, en la punta de la Iglesia. Sólo podía seguir mirandolo, incapaz de hacer otra cosa. Y despues de tantas noches, finalmente me vendan los ojos, me sacan de la celda y me suben a una silla. Me rodean el cuello, ese que tan apasionadamente besaba hace algún tiempo quién ahora yacería amontonado junto con todos los demás.

-Tus últimas palabras Parmesí- dijo una voz grave a mi derecha.
-¿Mis últimas palabras? - me costaba hablar... estaba llorando. El final. Ese del que tanto hablaban, ese por el que uno ha luchado tanto para que fuera recordado. Ahora lo tenía enfrente. Sus últimas palabras, aquellas por las que todo el mundo la recordaría, o mejor dicho, nadie la recordaría. Sus última calada de aire... nunca supo tambien...- simplemente...

¡LIBERTAD!


jueves, 20 de marzo de 2008

Vestigios de un Futuro Aciego

Oigo el abrir de la puerta y el correr de las cortinas.

-¿Ya es la hora?- pregunté, aún con los ojos cerrados. Estaba cansado, con el cuerpo entumecido del escaso descanso, pero aún así, no tenía sueño.
-Ya se están preparando- me respondió, poco antes de salir de la oscura habitación.

Me levanté de manera torpe. Estaba agotado, como si una enorme presión recayera sobre mi. Sentía todo, pero no como siempre... me sentía de manera especial. Mis reflejos estaban intactos, mi cuerpo, totalmente preparado. Pero bastaba despistarse un momento para que hasta la mayor de las flechas se me resbalara entre los dedos.

Y así, comenzé a vestirme, como todos los días. Parecía aún que mi cuerpo no había asumido qué iba a pasar próximamente. En ese momento, todo parecía seguir el tranquilo curso de la rutina. Esa rutina que tanto odiaba...

Terminé de vestirme, tan sencillamente como siempre. Nada de armadura, yelmo o coraza. Una camisa y unos pantalones, un brazalete y un capa. La ropa de siempre para un día diferente. No necesitaba más.

Pero no, aquella vez tenía algo de especial. Urgué entre los cajones de lo mas hondo del viejo armario, para terminar sacando una antigua caja de madera maciza, pesada y polvorienta.

De repente, algo pasó por mi mente, en un momento duditativo. Busqué entre los pliegues de mi camisa con los dedos hasta encontrar la diminuta llave que pendía de mi cuerpo. Nunca había sabido el porqué la había llevado, pero no importaba demasiado.

Y tras el crujido de las visagras, simplemente lo saqué, me lo colgé al hombro y salí de la habitación. Esta vez, no hacía falta cerrarla, era la última noche que su cuerpo reposaría ahí... al menos con vida.

Era de noche. La luna brillaba con fuera, parecía expectante a la vez que tierna y misteriosa. Era una noche fría y el viento susurraba entre los árboles, rompiendo la falsa tranquilidad de aquella tierra. Los cuervos posaban pacientes en los árboles ante el inminente festín. Desde allí arriba, en la muralla, intento despejarme viendo como los hombres preparan los arcos, afilan las espadas y se movilizan a lo largo de ella.

Pero no me despejé hasta que sentí como me recogía con sus brazos detrás de mi. Podía sentir su dulce calor, agudizado por la fría noche. Me di la vuelta para ver esos ojos grises, la única de las razones por las que pasaba frío, sueño y cansancio en una noche como aquella.

-¿Es nuevo?- susurró al abrazarme.
-Vida dura, para gente dura...- susurré también. Me costaba hablar, me costaba mirarla, me costaba sentirla. Sentía tener la mente en otro sitio.
-Dicen que no va a quedar nada de la guarnición que proteje el castillo y el Camino Brillante. Que después de esta noche no quedará ningun hombre capaz de empuñar una espada que pueda llamarse Parmesí.

La miró nuevamente.

-Que bonita es...- pensó - ¿Por que te empeñas en querer preever el futuro? - sentía la voz frágil.
-Por que le presente se consume para dejar paso a un futuro incierto.-
-Mejor tener un futuro incierto por el que luchar que no un destino indeseado que no poder cambiar.
-¿Por qué no nos vamos entonces? Abandonad el castillo y huid con los ancianos y con los niños. Huid con nosotras. Mejor sería un futuro incierto por el que luchar todos y todas que un aciago destino por el que se enfrentan unos pocos.
-Unos pocos se enfrentarán a un aciago destino frente al resto, que se enfretará contra el futuro más esperanzador que vaya a haber jamás. Prefiero morir en una fría noche bajo la luz de la Luna que poneros en peligro- le acaricié suavemente la barriga. Estaba empezando a enfriarse ella también...

Y durante un momento de silencio, la besé, con todas las escasas fuerzas que me quedaban. Pero al final nos separamos. Nos separamos y ella se dió la vuelta mientras sus lágrimas volaban. Y se fue, hacia aquel futuro esperanzador donde yo no tenía cabida.

Y eché la vista atrás varias veces, con un amargo sabor en la boca. Nuestro último beso, nuestras últimas caricias, nuestras últimas palabras... Ya no, ya no importaba nada. El último fragmento de su ser, lo llevaba ella dentro de si. Lo que quedaba de él ya no era más que un arco y unas flechas.

-¿Ya te despediste?- preguntó mi hermano de armas, de batallas, de cicatrices y lágrimas, de esperanzas y sueños.
-Se acaban de marchar- dije suspirando.
-Entonces, esta ciudad ya está vacía. Lo único que queda de ella son algunos bloques de piedra, vigas de madera y banderas sin valor alguno.
-Ya sólo quedamos los Vestigios de un Futuro Aciego...

lunes, 17 de marzo de 2008

El Espejo del Mundo

"Me gustan las nubes por que... son lo mas bonito del mundo, sin formar parte de él"

Luci

Conversaciones con el Diablo

-Mientes

-Todo el mundo miente

-Eso es lo que dice todo el mundo para poder mentir

-Todo el mundo quiere mentiras

-Y exige verdades

-Todo el mundo dice estar ansioso de verdad, pero en su corazón quiere la mejor de las mentiras adulterada por una sonrisa y deslumbrada por el resplandor de un par de ojos. Todos decimos querer cosas, pero lo que queremos en verdad es luchar por conseguirlas, por que no luchar por conseguir las cosas es como no caminar para llegar allí, a donde nos esperan todos...

miércoles, 12 de marzo de 2008

Lanza del Atardecer

Allí está, mi guía hacia lo inexplicable.

Pero antes, a las paredes manchadas de mi carcel añado una historia más. La historia de un hombre que luchó por lo que le pertenecia, para que acabaran arrebatandoselo aquellos que no merecían nada. Como siempre, paradojas de un mundo perteneciente a un Dios que desconozco.

Es difícil empezar esta historia. Desde pequeño siempre me he encontrado sólo. Trabajaba para mercaderes por un par de manzanas podridas, y cuando el trabajo escaseaba tanto como las manzanas, me veía obligado a robar. Pero no estaba hecho para eso y gran cantidad de veces soporté palizas de los mismos mercaderes que me explotaban.

Lo único que no perdí en mi vida fue un arma con la que luchar. Me apasionaba el arte de la guerra, y manejaba la lanza mejor que los jovenes recien instruidos. La lanza que siempre sostenia, durante mi juventud a modo de bastón, era el único y basto recuerdo que portaba mi familia, ya extinguida por las crecientes guerras de los reyes.

No era lujosa, ni artistica. Era una lanza simple, de madera dura y a la vez flexible. Sin ornamenta alguna. No era nada más que madera y acero viejo, afilado una y otra vez. Ligera y adaptada para mi, o quizás yo adaptada para ella puesto que la mano de muchos de mis antecesores sujetaron esta misma lanza con algo más de orgullo que yo.

Así trascurrieron los días de mi vida, oscurecida por los moratones en mi cuerpo, perfilada por mis visibles huesos, quebrada por todos los golpes a los que fue sometida.

Pero no, apesar de todo esto aguanté, crecí y me volví mas fuerte. Era como mi lanza, duro, flexible, sencillo. No necesitaba nada más. Durante algun tiempo trabajé como mercenario y me gané una reputación en las Reyertas de los Caminos. Al poco tiempo el señor de un pequeño castillo me ofreció trabajo como jefe de una de sus guarniciones, pero uno de los jefes no le gustó mi manera de enfrentarse al enemigo, delante de la murralla, no detrás. Acabamos en un duelo en el que gané alguna que otra cicatriz y la expulsión del castillo.

Paseé como caballero errante por todas las tierras. Hice amigos, enemigos y alguna mujer me abrió algo mas que la puerta de su casa. Me fui rodeando de gente, amigos que ví morir y marcharse en pos de algo mejor. Por que todos los que me acompañaban sabian que tarde o temprano, tomarían un camino u otro. Podían hacer lo que quisieran, yo no les iba a impedir cambiar su futuro.

Y con el paso de los años, tras muchas cicatrices por una reputación, me llegaron noticias de que en la ciudad donde me crié aún había un familiar mio. La idea de poder entregar la lanza a alguién con un futuro lo suficientemente claro para que la siguieran empuñando los de mi sangre me tentó. Tras semanas de puestas de soles, llegué a la ciudad que nunca quise volver a pisar.

Busqué la casa del que sea hacia apellidar igual que yo. Tras un tiempo, la encontré, aunque quizás nunca debí haberlo hecho. Era un mercader como tantos otros. Como todos esos que me ofrecian una manzana lustrosa con el corazón podrido para llevar los envios de grano al mercadillo. Como todos aquellos que me daban palizas por pedir lo que era mio.

Pero no... para mi aquello había acabado. Era un hombre ya hecho, no podía volver a ser aquel crío canijo apoyado en una lanza. Con toda la amabilidad que pude sacar, le dije el porqué de mi llegada y las razones por las que quería que la lanza siguiera conmigo.

Y no se lo tomó nada bien.

Al principio todo fueron sonrisas y pacientes palabras. Pero poco después, al ver la negativa en mis ojos, los suyos empezaron a arder, reivindicando por aquello que no había luchado. Sube la voz y empieza a ordenarme... parecia que la lanza que queria me pedía a gritos que se la otorgara, con la punta hacia él.

Salí de la habitación como pude, y entonces se me hecharon los guardias encima, gritandome ladrón. Bastó oir el sonido de las espadas desenvainandose para que ya tuviera la lanza en la mano. Ni siquiera se dignaron a intentar escucharme, me atacaron, mientras de fondo se oían los gritos del gordo mercader que se hacia llamar familiar mío.

Pero podía con ellos. Unas simples espadas no podían contra mi lanza. No les maté, entendía que apesar de todo estaban tan sólo haciendo su trabajo, pero cada vez venian más y más. Ya no se acercaban, simplemente me iban haciendo un corro a una distancia prudente, para que al final oye el silbar de unas plumas y todo se oscureciera...

Al final, sólo quedó ella...

lunes, 10 de marzo de 2008

El Encanto de las Palabras

Me resulta curioso el poder transmitir algo a todo el mundo y una sóla cosa a nada más que una persona. Ilustres palabras, capaces de decir tantas cosas que solo pueden descubrir las personas correctas.

Me encanta.

Me encanta albergar secretos que digo abiertamente para las pocas personas que me leen. Por que algún día podré ver a todas esas personas con las que soy feliz, y podré entregarles esas mismas palabras sin necesidad de una pluma, un papel y un par de sellos.

Ilusión Blanca

Empiezo el día. Uno cómo otro cualquiera, sin nada de especial, sin nada por lo que ilusionarme. Dicen, cuentan, comentan y susurran... pero nada más. Sigo siendo esa persona alta y delgada. Alguien raro y díficil de enteder.

Aquel al que nadie escucha, al que todos ignoran y sólo unos pocos le dan a a enteder que no es gran cosa. Que no vale nada. Que todos los demás simplemente son mejores, por el hecho de ser todos y que tú eres sólo tú. Por que si eres los suficientemente idiota para destacar, es por que eres lo suficientemente bueno para actuar. Actuar por todo, no paralizarte por nada, no reirte cuando a alguien le dan patadas, le insultan o simplemente, no le dicen nada.

Y el día se consume igual que la rutina en mis venas. Un día más que olvidar, un día en el que no he vivido. Un día donde todo sigue igual... hasta que un vago recuerdo pasa por mi mente en el lugar de siempre, en el momento de siempre. Entonces oigo el quebrar de la cerradura a la vez que el de la rutina, para acabar hallando en la prisión de las palabras, una ilusión blanca manchada de tinta.

La cojo y casi temeroso de que se disolviera entre mis manos al igual que tantos sueños estropeados, gastados y rotos, la llevo al refugio dónde las paredes susurran y por la noche, una luz tenue me lleva a otro mundo donde todo cambia. Donde estoy con quien quiero estar...

Donde simplemente, soy feliz.

Rasgo el fino papel blanco con avidez y de forma torpe. ¿Porqué estoy tan nervioso? Bueno, no estoy nervioso, estoy ilusionado. Por una vez lo que más me preocupaba en aquel momento era lo que sostenia en mis manos y no lo que ocurriría en el predecible dia de mañana. La termino de leer entre risas y recuerdos.

Y por una vez, después de mucho tiempo, vuelvo a sonreir por saber qué me esperará mañana...

domingo, 9 de marzo de 2008

Recuerdos de Tinta Azul

Cada vez menos para llegar al final... para simplemente decir adiós, ya nos veremos.

Ahora debería empezar a decir lo que todos esperan que diga. Que os hecharemos de menos, que nunca os olvidaremos y que al pasar por la calla de las Fuerzas Armadas, recordaremos todo y a todos.

Pero no, no pedí escribir esto para decir lo que cualquiera podría decir mejor que yo. Sólo pretendo usar esta carta para otorgaros unos recuerdos de tinta azul vagamente olvidados, aveces recordados pero nuncan nombrados.

Llevo semanas intentando escribirlos, pero me resulta difícil. Todos esos momentos que hemos vivido no son fáciles de recordar, ni tampoco de olvidar. Son cosas que siempre están ahí, sin hacer ruido, hasta que un día te percatas de ello. De todo lo que ha pasado y de lo poco que queda por pasar.

Ha habido momentos buenos y malos... es eso lo que tanto me ha costado escribir. Siempre es como un callejón sin salida, que me obliga a retroceder. ¿Qué decir de los momentos malos? Se supone que son todos esos recuerdos que no se deben tener de un lugar añorado y querido. Pero es que siguen ahí. Esos momentos malos siguen ahi, recordandonos porqué surgieron y qué pasara si vuelven a estar en escena.

Y sin embargo, queremos apartarlos, para dejar paso a sólo los buenos. Por eso mismo decidí hacer esta carta, para que todos recordemos los momentos malos, que seguirán ahí, en nuestras vidas, para que no los apartemos totalmente de ellas, por que si no surgirán de nuevo. No son malas compañias, simplemente son una compañia más en el camino que estamos caminando.

Sólo quería decir que todas las experiencias que hemos vivido, recordadlas. Todas, sin marginar a ninguna por el hecho de que no os fuera placentera.

Tan sólo, recordadlas...

sábado, 8 de marzo de 2008

Una tierra a la que llamar Hogar

Bajo el Sol Ardiente, donde la arena quema la carne blanda y el agua se evapora, allí estoy yo.

Dónde sólo a traves de siglos y siglos de quemarnos, deshidratarnos y morirnos de hambre hemos podido encontrar un hogar. Uno en el que no puede venir alguién más poderoso y quitartelo. El Sol nos proteje, la arena nos baña y la brisa nocturna nos húmedece. Por que de nada sirve estar seco de sueños. Hemos conseguido un hogar y ahora, nos toca protejerlo.

Por que hay quién también se ha adaptado a él. Alguién que no conoce el fracaso y se apodera de todo. Alguién que tiene miedo a todo y a nada. Muchos ya se han doblegado ante su voluntad, a su pueblo. Y se expanden... Desean todo, desde el peñón más alto hasta lo más oscuro del océano. Ahora quieren mi hogar, esa tierra que durante años y años han llamado infierno.

Pero no podrán con nosotros. No somos como ellos, hinchados de orgullo matandose los unos a los otros por pura codicia o placer. Nosotros no haremos como ellos, no pedíremos al pueblo que muera en tierra de nadie. Simplemente, seguiremos ahí, incluso cuando puedan pisar la arena ardiente, cuando ya su piel se halla tornado morena y sepan que llorar es el camino más fácil para la muerte.

Incluso cuando crean que ya sea suyo, seguirá siendo nuestro, por que seguiremos ahí, quemandonos, deshidratandonos y muriendo en pos de una tierra al que llamar hogar.


sábado, 1 de marzo de 2008

El Pobre Elegante

Todo estaba iluminado. Luces de colores, sonidos electronicos algo repetitivos, música de ambiente. Si ibas con la compañia adecuada y con la clase adecuada, podias colocarte muy bien desde el principio.

Ya estaba preparado. La mujer, el coche, el traje y el temperamento de los de la clase social alta, capaces de derrochar todo el dinero que quisieran en una noche donde el dinero era lo que menos importaba, pero lo que más abundaba. Iba ha hacer que por un momento, vieran cuán frágiles eran. Eso sí, cuando yo ya me hubiera ido, para aprovechar mejor ese dinero.

Llevaba meses planeando cómo burlar todo. Los guardias, los sistemas de seguridad, las camaras de vigilancia. No fue fácil, pero simplemente era ponerse. Con esfuerzo y algunas herramientas se podía conseguir. Ahora lo más dificil, era actuar. Centrarse entre los gritos de la gente suplicante de otra apuesta. De muchachas pendientes de que un golpe de suerte pudiera hacer que se amarrasen al brazo de un desconocido, borracho de gloria o de toda la gente que, después de que tiraras los dados intentaba ser simpatica contigo. Burlar el sistema era fácil. Burlar al mundo entero que se había creado allí, era difícil.

Y con toda la elegancia que podía fingir, bajé de la limusina y despúes de embilletar al muchacho pendiente de los coches avanzé por la puerta grande, al brazo de la mujer más atractiva de todo el Casino. Miraba a todo el mundo despectiva, aunque siempre sonriente. Saludaba a todo el mundo, gente que no había visto en mi vida, y estos me respondian con una hipócrita sonrisa. Que se quedaran con mi cara, eso siempre me ayudaría.

Pues los magnates no roban. Sólo roban los muertos de hambre con dos dedos de frente para burlar el sistema. Para quebrarlo y replantear la vana seguridad de este pequeño submundo. Pronto, por culpa de algun pobre desgraciado, las luces se apagarían, el griterío de la gente cesaría y la música se silenciaria para siempre.

Despúes de pasear por las mesas, me centré en el juego de cartas de apuestas. Era fácil. Sólo había que usar en el momento preciso la distracción precisa para poder cambiar las cartas. Todo había que hacerlo de manera precisa.

Tras hacer unos cuantos comentarios crueles sobre la clase obrera, me comentan si me interesa hechar una partida. Con la mejor de mis sonrisas les digo que nada me apeteceria más y me siento. Pobres ilusos, aún no sabe cuanto han perdido. Saco el maletín y apuesto fuerte, muy fuerte. Miradas de rencor, odio y desprecio se mezclan con falsas adulaciones y admiraciones. En el curso del juego, se van molestando cada vez menos en tapar sus verdaderos sentimientos hacia mí. Poco a poco, los voy desplumando, hasta que se levantan de la mesa, indignados. Mi cara no muestra signo alguno, pero en aquel momento, un muerto de hambre con dos dedos de frente, había sonreido bajo su traje de lujo.

Mesa por mesa, ganando más y más. Algunos se hecharon a llorar. Otros intentaron montar bronca, y pronto fueron apartados por el deficiente sistema de seguridad. Al terminar, me levanté de la última de las mesas, demientras que todo el mundo me observaba. Pero nadie se atrevió a decirme palabra alguna.


Y después del casino, ya no hay limusina, no hay ninguna mujer enlazada a mi brazo ni falsos amigos que me acompañen. Ahora, sólo quedaba el motón de billetes que llevaba en el maletín. Empiezo a andar por las calles en que me crié, cuando un pobre desgraciado, aparece ante mí.

Le miro. Me mira y después mira el maletín. No hacian falta palabras, solo el cuchillo que llevaba bastaba para saber que queria. Simplemente era el maletín o la vida. Sin vida no me servía de nada el maletín. Sin maletín no me servía de nada la vida.

Putas paradojas del mundo...

Y ahí se acaba mi historia. ¿Que qué hice? Qué mas dá... ¿Qué pasó? Eso es irrelevante. ¿Qué me ocurrió? ... Nada que no tuviera que pasar. Simplemente, le dí un perfecto doble salto mortal a mi vida, y acabé tropezandome con una piedra pocos pasos más adelante, para acabar rompiendome la crisma contra el suelo.

Para la historia, quién murió fue uno de los magnates con más suerte que se ha visto pasar por la Puerta de las Luces. Para el resto, un simple afortunado más. Y para el suelo, un pobre desgraciado, un muerto de hambre con dos dedos de frente para burlar el sistema.

viernes, 29 de febrero de 2008

Cuatro cigarillos y un coñac

No sé hacer poesía
simplemente, me siento incapaz
de escribir palabras vacías
que nadie quiere escuchar

Tan sólo poetas de mierda
incapaces de aceptar
que el pobre siempre pierda
que siempre ganarán los demás

Que tirado en el suelo
viendo la Luna brillar
no se consigue el dinero
para comprar la felicidad

Que ni con 10.000 de mis mejores versos
me daría para empezar
sólo para comprar sueños
de esos, que no se cumplirán

Que acabaré hipotecando mi vida
en la cuenta de algun bar
apostando sonrisas perdidas
por cuatro cigarrillos y un coñac

Y cuando ya halla perdido todo
y sea la hora de pagar
apretaré el gatillo hasta el fondo
y ya nadie, me podrá comprar.

Sólo queria vivir, vivir libre hasta el final...

martes, 26 de febrero de 2008

El Relato de Mi Vida

Hoy he escrito algo que sólo dos personas han leido. Sólo dos, nada más. Quizás fuese el mejor de mis relatos, que me otorgara un hueco en la historia como escritor. O por lo menos, un hueco en la época actual que me sustentara para poder vivir.

Algunos me preguntaron el porqué se lo escribí, pero no encontré respuesta en aquel instante. Simplemente, estabamos mal, todos en general, pero una de ellas en particular. No se me da bien animar a la gente, nunca consigo tal efecto. Mi única manera de decir que me preocupo por alguien, es escribiendo...

¿Por qué escribiendo? Quizás esa respuesta, estuviera en ese mismo relato que nadie más leera. Un relato que sin duda, no marcará la historia. Pero entended, que mis relatos no están hechos para marcar la historia, ni al mundo, ni a nada.

Están hechos simplemente, para mostrar un mundo que a nadie interesa, pero que a todos fascina.

sábado, 23 de febrero de 2008

El Final de la Lista

Sale el Sol por el horizonte. Detrás de mi, el mundo entero.

Un mundo lleno de guerras, de muerte, de incertidumbre ante todos y ante nadie. Los ricos, se hacen mas ricos junto con los pobres, que se hacen más pobre. Putas paradojas del mundo... siempre tan crueles como reales. ¿Para qué luche tanto por un mundo libre? Lo único para lo que sirvió dar libertad fue para que la tomaran unos pocos y la violaran por turnos y en grupo.

Ahora, por camino de cabras y bandidos, abandono ese mundo por el que tanto luché, con una lista en mano. La lista de todos aquellos que murieron por ese ideal. Mis amigos, mis compañeros, o al menos, gente que luchaba contra la corriente insaciable del todo o nada. ¿De que sirvió?

No lo sé, pero repetir una y otra vez las mismas palabras sí que no me servirá. Están muertos, simplemente. Su "larga vida" duró menos de lo que hubieran querido y más de lo que hubieran pedido. No pidieron nada. Inquebrantables, imbatibles y simplemente, únicos. Todas sus penas ya pasaron... ahora donde estén vivirán felices, o quizás sólo es que no viven y por eso son felices.

Caminando, despacio y deprisa. Soñando con qué mas hallá del horizonte, me espera algo mejor. Guiado por la Luna, cegado por el Sol. Siempre el mismo camino, camino de bandidos, camino sin conocer. Hasta poder estar al final de la lista, junto con todos mis compañeros...

Caminé hasta llegar a dónde nunca pude. La Ruta de las Lágrimas se abría ante mí, ante mis ojos, ante mi mente, ante mi corazón marchito. Llegué hasta el borde, donde se habría el Nuevo Mundo que tanto buscaba.

Y después de tantas puestas de soles, de tantos bandidos tendidos en el suelo sangrantes de odio, de soportar el peso de la soledad en mis espaldas, salté y por un momento, el último momento de mi vida, volé, soñé y realmente, pude ver el Nuevo Mundo que tanto buscaba, para acabar ahogando las penas con sudor, lágrimas y conmigo mismo.

Ignorante ignorancia

La enfermedad del ignorante es ignorar su propia ignorancia

Paul Broca

miércoles, 20 de febrero de 2008

Polvo en la Nada

Nací. El mundo no se percató de mi llegada, ni yo de su existencia. Mi mundo en aquel instante era la fuente de la que me alimentaba, el calor que esta misma me ofrecia y un amor simplemente único.

Crecí. Mi mundo era como una sonrisa. Única y llena de vida. Una vida en la que esa sonrisa se tornaría a otros muchos gestos, pero daba igual, en aquel momento tenía la suerte de siempre poder sonreir.

Y ahora vivo, y soy capaz de ver. Y ahora que veo, he descubierto que no quiero hacerlo.Cada vez que veo mi mundo, sólo noto el tic tac de un reloj que me indican que mi tiempo en él se acaba. También noto como él siente ese mismo tic tac, indicando que su tiempo con la raza humana se acaba.

Se consume, espotáneamente rápido como el final de una novela que narra un escritor dependiente de hojas de las que alimentarse. Se consume como esas mismas hojas en la mayor de las hogueras. Una hoguera en la que se hechó demasiada leña, olvidandose de las cenizas. Las cenizas ya no eran nada.

Asi surgímos. De cenizas, de nada. Pero nosotros estabamos ardientes, guardando el poquito calor que poseímos antaño. Y queriamos recuperarlo, estabamos ardientes de consumir. Daba igual que fuera, tierra, agua, luz... hasta consumir la mismísima sabiduría de la que carece Dios.

Y ahora, somos una gran hoguera. Arde vigorosa, por que aún tiene el qué quemar. Pero queramos o no, todas las luces se apagan, y la Humanidad no será una excepción. Cuando no podamos arder más, simplemente, volveremos a ser lo que fuimos...

Un polvo en la nada, que ya no es nada.

domingo, 17 de febrero de 2008

Voluntad de Cristal

Llovía.

Sólo recuerdo que llovía.

Los grandes heroes se apostaban en sus posiciones, dando moral a los nuestros, colocando al resto en cada rincón de la inmensa e inexpugnable fortaleza, construida por los ancestros hará ya un millar de millares.

Pero incluso hace un millar de millares, las rocas siguen siendo rocas y nada más. Si colocas una piedra sobre otra, son dos piedras. Si colocas cien mil, una fortaleza. Y si tienes alguien que sepa dónde colocarlas, un reino.

No soy nada más que eso. Otro bloque de piedra más que colocar para formar una fortaleza de espadas, cotas de malla y escudos. Ahora mismo, no soy nada más.

Pues son los grandes heroes los que ganan las batallas. Las que sus nombres son recordados en esos pergaminos que tarde o temprano serán quemados, roídos o simplemente olvidados. Un heroe sabe donde colocar a sus tropas, como hacer que se mantengan firmes y saber dónde tiene que estar. No importa que sea tierra de nadie. Si un heroe debe estar allí, estará.

Eso son los heroes, heroes y nada más.

La batalla comenzó y todos nos mantuvimos fuertes. El primer impacto fue brutal, su carga desmesuradamente potente. Pero nosotros no cedimos ni un paso, los heroes no dudaron ni un instante. Las rocas, seguían siendo rocas.

Y crash, la puerta se rompe y empieza el combate. La madera, se vuelve astilla y se clava en aquellos que mueren o se arrodillan. Se abalanzan sobre nosotros e incansables y moribundos, incluso en el suelo dan centelladas. Valientes hijos de puta... ni con mil hombres podríamos haber hecho callar sus gritos de venganza.

Y poco a poco, nuestra ferrea disciplina se va mermando. Y su ira se va acumulando cada vez más. El primer de los heroes ya yace muerto y astillado y lentamente como el mejor de los venenos, se van extendiendo planta por planta, matando a todos nuestros compañeros.

Susurros que cobijan el miedo entre las filas de las murallas empiezan a surgir. Susurros que ven como a quedado la primera guarnición. La roca, sigue siendo roca, pero tiembla ante el inminente terremoto.

Y por fin se muestra el primero de los heroes enemigos. El sólo, sin nadie, con el pecho descubierto y tan sólo un hacha, avanza hasta la segunda de nuestras puertas. El capitán de la guarnición, un joven heroe que ganó todo su rango en un golpe de suerte, pareció haber olvidado que los milagros solo ocurren una vez.

Y se oye el crujir del hacha contra el metal y el hueso. Vemos como nuestro capitán yace muerto en el suelo, con un bulto sangrante donde antes tenía el bonito yelmo dorado. Ya le dije que no importaba que fuera de plata oro o hierro, que si le golpeaban, le matarían igual. Y el heroe enemigo le zarandea para comprobar si sigue vivo. Acto después, simplemente lo agarra y lo lanza ante las nuestras puertas. La roca, sigue siendo roca y está manchada de sangre amiga.

Y mientras iracundos, los hombres disparan sus flechas al minúsculo heroe enemigo, el resto del ejercito avanza en dirección contraria a este. A por la puerta, a por nosotros, a por mi. Los crujidos de la puerta, asustan a los hombres, los gritos del enemigo, el viento frío, la lluvia y el cielo oscuro. La roca, dejó de ser roca, ahora son hombres.

Y la moral de los hombres es tan quebradiza como el cristal. Un golpe duro y se hace trizas. Basta con uno heche a correr para que hechen a correr todos los demás. Y así perecierón aquellos que protegian la Segunda Puerta, pisandose los unos por los otros, en pos de correr más que nadie para poderse salvar.

Y ya todo, está perdido. Se puede reflejar en los ojos del Tercer Héroe. Ya no tenemos nada que perder, los hombres no seguirán a nadie. Ya no son más que ganado indefenso al que poder devorar con ansia. Y ahora, es cuando, la roca, deja de ser roca para poder ser quién es de verdad. Nada que ganar sin mucho que apostar.

Y la Tercera Puerta se abre ante los ojos de ambos bandos. Salió un simple guerrero, con la misma arma y armadura que todos. Nadie sabia quien era, ni lo sabría nunca. Simplemente, salió, miró hacia atrás un momento y echó a correr ante el enemigo.

Y llovía...

Sólo recuerdo que llovía.

sábado, 16 de febrero de 2008

Sendero de Locos

Escribo, escribo y escribo.

La verdad, ya no sé ni porqué. Verdades, mentiras o sueños que no me sirven para nada. Eso es lo que escribo, simples palabras que se enlazan formando ideas en mi cabeza.

¿En qué estoy pensando? Cada mañana, después de dormir, con el cuerpo aún entumencido, me planteo la misma pregunta: ¿En qué estoy pensando?

Pero pronto llega el Sol a socorrerme y a aullentar esa idea de mi cabeza. El día a día no deja recapacitar a la mente. Sólo la deja trabajar, trabajar y trabajar. De nada me sirve seguir pensando que las cosas podrán cambiar, que lo sueños algún dia se cumpliran.

Ya no... desde hace mucho, he dejado de pensar. Mi mente sólo está centrada en caminar y caminar en un camino de cara al Sol de la mañana. Da igual que sus rayos me cieguen, o que esté aun cansado y medio despierto. Pa'lante con todo. Con mis sueños, mi voluntad y conmigo mismo.

Empiezo siempre ese camino cada mañana, pero la verdad es que no lo llego a acabar. Acabo de rodillas todas las noches, ahogado en sudor ante una Luna que enigmática, me hace caminar hacia atrás. Y entonces, me vuelvo ha hacer la misma pregunta que me hago momentos antes del alba...

¿En qué estoy pensando?


miércoles, 13 de febrero de 2008

Realidad

Ahora quizás, debiera estar estudiando unos garabatos que no me servirán, de gente que vivió y murió hace décadas. Debo estudiar su legado, su vida. La vida de grandes hombres dedicados a la humanidad, y que su gran vida se resume en un folio de números y letras.

Números y letras, que no tienen que ver nada con la realidad.

Sentir que tiene frío y abrazarla. Eso es realidad. Que la noche oscura nos muestre los garabatos que nunca quisimos estudiar, para que los contemplemos pacientes, disfrutando de cada destello de luz mientras nos roba el calor por admirar las maravillas que nos ofrece.

Ver sus ojos y no parpadear. Eso es realidad. Que la misma noche que nos roba el calor, acabe desvaneciendose ante el brillo de quien más que ella a podido brillar. Brillar con ojos tiernos, que miran sin necesidad de juzgar, transparentes ante un agua turvia, que nunca se debió enturbiar.

Y después de abrazarla y mirarla sin parpadear, querer poder parar el tiempo, y saber, que no podrás. Que tarde o temprano, esos ojos se apagarán, caerán en el vacio y ya nadie los volverá a recordar, en los grandes libros de historia por labores ofrecidos a la humanidad.

Los recuerdos de todos ellos, no son realidad. Vivir eternamente en garabatos, no por siempre servirá, pues de nada sirve perdernos en montones de hojas sin usar.

Si no olvidas su sonrisa, sus ojos y lágrimas al despertar, nunca podras olvidarla, pues eso, es realidad.

lunes, 11 de febrero de 2008

Despojos de un Poeta


En el margen de mi vida

sólo quedan los despojos,
lagrimas de color negro
que me oscurecen los ojos

Que mas dá si caigo al suelo
que mas dá si me levanto
buscando un rincón oscuro
para no escuchar mi llanto

Donde sé quedo el poeta
que buscaba su anarquía
que tenía tanta jeta
que siempre sonreía

Sólo me queda un cigarro
una voz medio rajada
una guitarra que suena
que poco a poco se apaga

Sólo me queda esperanza
de seguir gritando libre
mientras mi alma hecha jirones
sigue estando condenada

Que mas da si caigo al suelo
y no me sigo levantando
si tirado boquearriba
prefiero seguir llorando

Camina en noches sin Luna
en las que sólo bebo vino
y qué mas da el color del fango
negro como mi destino...

Gritando en Silencio

domingo, 10 de febrero de 2008

Dos Mundos

Llegaste. Una chica más. Bonita... simpática... pero nada más. No te conocía y no tenía interés en hacerlo. Simplemente, viviamos en dos mundos diferentes.

Hasta que, por azares del destino, nuestros dos mundos se acercaron y empezamos a conocernos, a salir y a vivir. Muchos de los mejores momentos de mi vida los pasé contigo y con los demás. Con todos nuestros amigos.

Hasta que un día, embriagados de alcohol y gloria, nuestros mundos se juntaron durante un instante, en uno sólo. Durante un momento, fui feliz...

Y la felicidad se me subió a la cabeza, Me creí el rey del mundo, capaz de todo sobre todos. Capaz de todo sobre ti... y entonces nuestros mundos se separaron otra vez.

La verdad, no se si todo esto que te quiero decir es sólo un ataque de conciencia por que me porté mal contigo. No lo sé, yo solo quiero decirte lo que siento.

Sé que es lo que me dijiste la última vez que hablamos de esto. Entiendo tus razones, y las acepto.

Sólo quería decirte, que te sigo queriendo...

Sólo un Momento

Un momento.

Es lo único que he tenido para admirar la belleza de mi mundo, sentir el aire fresco en mi cara y el miedo a que me descubran.

Las luces de las farolas alumbraban tenuemente a la ciudad con un tono amarillento. Las calles están vacías. Tan sólo las hojas de los árboles conversan entre susurros con las estrellas, casi imperceptibles en el cielo.

Reina la tranquilidad... sólo un momento.

Sólo durante un instante antes antes de ser quebrada por el ruido del acero prensado, moldeado y adaptado para consumir la tierra que pisa, y que pisamos todos. Las aceras gimotean en silencio y crujen, pero se mantienen unidas soportando que les pisen una y otra y otra vez.

La Luna desapareció, las luces se apagaron, los arboles se quemaron y el asfalto se quebró.

Pero ya no me importa. Ahora sólo quedamos tú, yo y nada más...

Sueños de Fe

Incredulo, ateo o simplemente gilipollas. Así es cómo me llaman algunos.

¿Que importa lo que crea o no crea? Lo que es verdad y lo que no...

¿Que importa cuanta gente murió por la verdad? Y cuanta gente muere por verdades...

¿Que importa que sueñe, que luche, que dude? Dime... ¿Que importa?

Tú luchas por lo que crees, por lo que te enseñaron, por defender aquello que te otorgaron... A ti te otorgaron fe y a mi me otorgaron sueños.

¿Que importa?

Que importancia tiene que carezca de la fe necesaria para creer que este mundo no se irá la mierda, que después de esta vida habrá otra mucho mejor, un mundo done las palabras libertad, justicia o bondad no sean sólo eso, palabras.

Llevas razón, carezco de todo ello.

Pero no carezco de sueños. Ni de sueños ni de voluntad para cumplirlos en este mundo. Todos esos sueños que nadie soñó, por que tenía miedo a soñar. Todos esos sueños que con el paso del tiempo, se dejaron de soñar.

Yo no tengo fe, pero estoy lo suficientemente loco para soñar. Vosotros teneis vuestra fe, y yo, un mundo por cambiar...

viernes, 8 de febrero de 2008

Miedo a brillar

Las estrellas se esconden de la luz de las ciudades y la Luna llora en el cielo, por que está sóla. Tremendamente sóla...

Hermano de Sangre

martes, 5 de febrero de 2008

Conversaciones con el Diablo

-¿Ves? Las cosas son más faciles así.

-Lucho por lo que creo.

-¿Y eso me lo dice un ateo?

-Te lo dice alguien que sueña con algo mejor.

-Soñar es facil.

-No más que arrodillarse.

-Arrodillate pues.

-¿Ante quien?

-Ante mi.

-¿Ante alguien que me ofrece un mundo irreal?

-Ante alguien... que te proteje de la verdad.

El Escritor

Seguramente verás este fino montón de hojas y simplemente lo ignorarás...

Verás mi nombre en él y no significará nada para ti.

Pero para mí, ese montón de hojas son el recuerdo de una vida que se me escapó de las manos, siempre resbaladiza. Si la cojía con fuerza se me escapaba sin más.

Y aunque ya no pueda cojerla, he aprendido que la vida has de sujetarla como sujetas a una mujer. Con frases susurradas, besos y promesas. Sueños y esperanzas que sabes que no se cumplirán.

Lo admito, soy escritor. Para los que no lo sepan, es una forma más de decir que me alimento sueños e ilusiones. Que la pluma gastada que sostengo diariamente es mi mejor amiga, y los incontables folios que he usado con ella son la tierra que cultivo para poder vivir.

Vivir, y seguir escribiendo. Siempre las mismas historias, los mismos sueños para que los mismos golpes vengan y lo quiebren todo. Muchos me censuran, me aplauden o simplemente se ríen de mi.

Debo escribir a una sociedad inculta, centrada en sí misma y basada en un sistema en el que uno es más feliz cuanto más pisotee al otro. Despúes de tantos años, he asumido que no voy a cambiarla, que no puedo, que soy incapaz. Que ya sólo puedo seguir lamentandome como un viejo más, mientras intento hacerme el hueco que no quiero en este mundo, para seguir consumiendome como la tinta de mi pluma y continuar con mi vida. Esa vida que se me escapó de las manos...

Pero recordad que hasta que mi pluma se seque, seguiré narrando historias de grandes sueños que nunca se cumpliran, de falsas verdades que nunca se contarán, de ideas que nunca se debieron pensar.

Mientras siga vivo, nadie me podrá silenciar.

sábado, 2 de febrero de 2008

Fuego, lágrimas y una despedida

Y con los últimos rayos del atardecer, he de ponerme en marcha.

Mis queridos sacerdotes, viejos y arrugados, creyentes de un Dios que no les otorga nada. Os doy las gracias por todos estos años de resguardo. Os he ayudado en lo que he podido, al margen de mis creencias. Pero ya, me voy. Me voy ha hacer todo lo que me enseñasteis, en nombre de quien no creo. Me voy a mirar mi mundo para observar como se pudre, igual que las manzanas con las que antaño me alimenté. Pero no son mis palabras las que os dejaré como agradecimiento. Y ahora que nuestra última noche en la ciudad a caído, sólo espero que lo que voy ha hacer ilumine suficientemente ha esta ciudad rota, corrupta y excenta de escrúpulos. Espero, que mis huellas dejen algo más que un simple recuerdo de que hace algun tiempo, estuve allí. Espero que vuestro camino, sea mas fácil que el mío.

Ansa


Leí por última vez la carta, mientras mi corazón latía con fuerza, y unas lágrimas mojaban la carta. La cerré con mi misma sangre y la deposité sobre el altar mayor.

Lo que voy ha hacer, nadie lo entenderá. La ciudad de Areth ha perdido la falsa fe que tuvieron hará decadas. No les reprocho nada, yo tampoco entiendo la fe que tienen mis queridos ancianos. Sólo quiero acabar con el ultimo vestigio de esa falsa fe que queda, para que la ciudad de Areth pueda vivir tranquila. Y yo también.

Atravesé los gruesos muros de la ciudad mientras la gente corría ha ver que había sucedido. Una vez fuera, miré hacia atrás y pude ver la ciudad iluminada por el templo en llamas, situado en el centro de la misma.

Fue la primera vez que el templo iluminaba la ciudad. Y también
seria la última.

jueves, 31 de enero de 2008

Reflejos en una Botella

Siempre allí, inalcanzable, invisible ante ojos novatos, inocentes, pero no excentos de curiosidad. Ojos que no entienden, pero que no son ciegos.

Sólo son ojos que ignoran las verdades que les rodean. Ojos que ignoran, el mundo simple.

Pero algún día esos ojos brillaran, y podrán palpar las injustas verdades que les rodean. Entonces, y durante sólo un momento, desearán volver a poder ignorarlas. Pero ya será demasiado tarde. El mundo los deslumbró y sus pupilas se empequeñecieron tanto como su voluntad.

Y ahora, esos ojos se reflejan en una vieja botella de ron, donde ciegos, intentan olvidar lo que nunca debieron haber visto.

miércoles, 30 de enero de 2008

Conversaciones con el Diablo

-¿Temes a la muerte?

-No

-Entonces, ¿temes a la vida?

-No temo a la vida

-Temes a tu futuro.

-¿Futuro? En eso pensaban los muertos, mientras que los vivos aun viven.

-Nadie vive eternamente.

-Ni muere durante toda la eternidad. Morimos, para poder vivir. Nadie dijo que vivir no tuviera consecuencias.

viernes, 25 de enero de 2008

La Flor de la Cascada

Me pediste que escribiera. Y aqui estoy, escribiendo palabras y frases sin sentido, como siempre. Escribo sobre mis ideales, mis sueños y pensamientos día a día. Me pregunto el porqué de las cosas, el porqué del mundo y el porqué de todo. Busco lógica, pero no es lógica lo que quiero hallar.

Sólo quería hallarte a ti, y por fin te encontré. Lejos de mi alcance, como la flor mas bella que crece en lo alto de la cascada. Yo escalaba y escalaba mientras soportaba como los demás podían tocarte y olerte. Pero yo no cese. Daba igual todo, daba igual que estuviera calado hasta los huesos, con frío, cansado, agotado, extenuado, vivo o muerto. Daba igual, todo igual.

Y durante un momento resbalé. La ropa me pesaba, mi cuerpo me ordenaba que me parase. Durante un momento, deseé caer y olvidarme de todo.

Pero ya, no siento nada, no siento frío, cansancio o duda alguna. Ya sólo puedo escuchar los pálpitos de mi corazón, que solo me dicen...

Te quiero

jueves, 24 de enero de 2008

Tormenta de Esclavos

Y una vez más, el día empieza con el sonido del restallear de los látigos.

Os preguntareis quien soy, y de donde vengo. No soy nada mas que una espalda cansada y sangrante. Yo no vengo de ningun lugar. No soy nada más que herramienta de los Dioses. Mi tierra no es nada más que polvo, sudor y sangre.

Y otra vez, oigo el sonido del restallear del látigo. Hará quizas unos años, me hubiera encojido, intentado esquivarlo o simplemente, haber girado la cabeza para mirar al hombre que empuñaba mi vida... pero ya no.

Ya no hay gritos exigiendo justicia, ni libertad, ni piedad. Aquellos mismos que las gritaron les cortaron la garganta, y les dejaron caer en el olvido. Olvidados por los dioses, pero no por los hombres. Pero no aquellos hombres que viven en los palacios, en las casas o en los templos. Los que no les hemos olvidado somos nosotros. Sólo nosotros.

No pude gritar cuando le cortaron la garganta a mi hermano y a mi padre. El dolor me recorria todo el cuerpo y me hacía callar. Ni una lágrima broto de mis mejillas. Mostrar debilidad sólo significaba látigazos mas fuertes. Mostrar osadía, torturas y hambre. Exigir justicia, la muerte.

A los Dioses no se les exige justicia. A los Dioses se les adora, se les rinde pleitesia y se les sirve como cada uno puede. El sacerdote había predicho que gracias al crecimiento de la floreciente ciudad, la riada de este año sería explendida, por lo que abundaría la comida para el pueblo.

Pero no para nosotros. Nuestro único alimento es el sol que acaricia nuestra curtida piel y el agua que mece la tierra. Todos nos dicen cuando comer, cuando beber y cuando dormir. Vida dura para gente dura. Pero hasta la mayor de las pirámides se desgasta con el tiempo, para acabar siendo engullida por el basto desierto.

Y aquel día, decidí convertirme en el basto desierto que los grandes Dioses decían ser. La noche me cubría y no hice más que abrazarla para que ella misma fuera quien me guiara hasta la punta de la pirámide.

"Hijo de los Dioses, decías buscar la inmortalidad... Aquí la tienes"