Supongo que la distinción entre negro y blanco nunca estuvo tan clara en las sombras de este mundo, y la falta de colores nunca es una opción clara a quién echarle las culpas, si no una deslustrada réplica ante las estadísticas y el poder.
No, las cosas nunca están claras. Solo nosotros somos capaces de cambiar la gama de grises y sombras y romper la apatía del día a día que nos deja sin color. Creo que cada persona es un gran cubo con millares de colores que poder pintar a nuestro alrededor y este mundo no es si no nuestro museo particular donde proyectar nuestras obras y nuestro arte.
Porque aunque nos pinten el mundo de gris y negro, en nuestra mano está el poder cambiarlo y trazar el camino que nos lleva a donde la imaginación se escapa en un papel, un tapiz, o un simple pincel con el que plantarle cara a la vida.
Algunos no tenemos más que eso. Otros, no necesitamos nada más.
Daniel




































