Por que el tiempo es un gran desierto de arena, y la vida de una persona es la caricia del viento en los bastos montículos. Pasa rápido, algunas sin pena ni gloria, otras más suavemente que el resto y el mismo resto pasa sin más.
Y luego está aquella ligera brisa que roza tu mejilla y libera tu pelo por un instante para poder encarcelarse en tus recuerdos, para esperar por siempre a que le liberes, para volver a sentir como esbozas una sonrisa... sin sufrimiento.
