lunes, 1 de julio de 2013

6,4

Me ha contado el siete que el nueve se está tirando al seis, y que él, triste, ya solo sirve para dibujar narices dignas de los versos de Quevedo.

Me han dicho que el cero ya no está con ellos, que ahora va en grupos de seis y se les ve jugar en las manos de magnates. He visto como el uno lloraba de vértigo, arriba, en la tribuna y como lo hacía el cuatro en una esquina donde a nadie le importa.

He oído que ahora, hasta los diez se venden en esas mismas esquinas donde siguen llorando los cuatro. Vi a un seis consolar a uno de ellos, ponerlo a su lado y aún así, no valer nada, porque no tenía dinero.

Después de todo, solo somos números que rellenar.


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