sábado, 15 de noviembre de 2008

Fechas que no se olvidan

Quizás cuando te di esta carta te preguntaste que estaba haciendo, cuales eran mis intenciones o que me traía entre manos.

Hace algún tiempo hubiera sido así, pero bueno, la gente cambia, el tiempo pasa y al final todo se va a la mierda.

3 de Febrero, 1992. 

Es un día que no recuerdo. Trescientos sesenta y seis días y curiosamente aquel día apareciste tú. Justo cuando yo no estaba. Creciste distante a mi, dieciseis años sin saber de mi existencia y yo de tu presencia en este mundo.

Hasta después de haberte encontrado, todavia seguia buscando en atardeceres podridos, por que era imposible que alguién como tú estuviera destinado a alguién como yo.

El destino me falló una vez más y quién soy yo para pedirle explicaciones.

16/11/o8

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